No se puede repasar la historia de los mundiales en México sin dedicarle un amplio capítulo a Guadalajara. En las dos ocasiones que el torneo pasó por nuestro país anteriormente, la Perla de Occidente fue el corazón de la justa y protagonista de algunos de sus momentos más importantes. El Estadio Jalisco y el Tres de Marzo vivieron partidos históricos, como el Alemania contra Francia, semifinal de México 86, o el legendario Brasil contra Inglaterra, de fase de grupos en 1970. Por ahí pasaron astros como Pelé, Gordon Banks, Sócrates o Michel Platini.
En total, Guadalajara ha recibido 17 encuentros de Copas del Mundo, el mayor número para cualquier sede mundialista, sólo por detrás de Montevideo, Rayán y Ciudad de México. Con cuatro encuentros más para 2026, terminará de cimentar su lugar indiscutible en la historia del futbol. En esta ocasión, sin embargo, el Mundial llegará a un nuevo recinto: el moderno Estadio Akron, donde, para no perder la costumbre, se disputarán algunos de los encuentros más atractivos de la primera fase, como el España contra Uruguay.

La Copa del Mundo vuelve a Guadalajara por las mismas razones que ya lo ha hecho antes: elegida por ser un lugar donde la tradición y la modernidad se encuentran frente a frente. Apasionada por el futbol y con una cultura cargada de aquellos rasgos que identifican a México con mayor fuerza en el extranjero –el mariachi, el tequila, la charrería–, pero con un ambiente fresco e innovador. La personalidad desenfadada y ligera que siempre la ha caracterizado ahora se percibe más que nunca, en su escena gastronómica, sus calles, galerías y bares. Una mezcla perfecta que la convierte en una parada obligada para aficionados, viajeros y curiosos de todo el mundo.
Esta es una guía para moverse por Guadalajara durante los días de partido. Aunque el futbol quizá será el principal motivo para estar en la ciudad en esa época, también es una buena oportunidad para descubrir sus mejores rincones de la mano de expertos locales. Telésforo, de Habanero Negro y Turbio, y Luis Hernández, socio creativo de los restaurantes Bruna y Octo, junto con el chef Óscar Garza, nos compartieron estas recomendaciones con clásicos, novedades, consejos prácticos y detalles culturales imperdibles.
Los básicos
Guadalajara acogerá cuatro partidos durante la Copa del Mundo 2026, incluyendo el segundo encuentro de la selección mexicana en la fase de grupos. Todos sucederán en el Estadio Akron, con capacidad para 48,000 aficionados y ubicado en los límites de la ciudad, en Zapopan. Para llegar hasta allá, lo mejor sería hacerlo en auto o taxi, aunque también es posible hacerlo en transporte público, con varias líneas de autobús que pasan por los alrededores del estadio, o con el servicio Mi Macro Periférico, que conecta directamente con la estación Estadio Chivas.
La ciudad cuenta con uno de los cuatro aeropuertos más activos de México, con vuelos diarios a ciudades europeas, como Madrid, u otros destinos mundialistas en Estados Unidos, como Nueva York o Los Ángeles. Además, desde Ciudad de México hay más de 20 frecuencias diarias.

Moverse por Guadalajara no es lo más sencillo, a no ser que te quedas cerca del Centro y pasees por ahí. Algunas distancias, como ir entre la colonia Americana, la Fayette y el Centro, son caminables, aunque el calor durante los días de verano también puede jugar en contra. Otra buena opción es pedalear por la zona, entre las 230 estaciones del programa MiBici. Para llegar a zonas como Zapopan o Andares es mejor ir en auto.
¿Dónde quedarse?
En una ciudad como Guadalajara, que sigue expandiéndose más allá de sus límites, escoger el hospedaje es crucial. Si vienes exclusivamente a los partidos, conviene quedarse cerca del Estadio Akron, en Zapopan. Ahí hay opciones como el Westin o el Hyatt Regency Andares, a menos de 20 minutos en auto de la acción mundialista.
Si, por el contrario, prefieres aprovechar tu estancia para conocer el encanto tapatío, entonces es mejor quedarse por el Centro. Telésforo recomienda la colonia Americana o la vecina Santa Tere. “Aunque suena un poquito trillado, yo creo que es la mejor zona porque todo te va a quedar más cerca”. Es relativamente próxima a lugares de interés del Centro, como el Teatro Degollado y el Hospicio Cabañas, e incluso se llega caminando desde otros barrios atractivos, como Lafayette. Además, es una zona que se ha reconvertido en el núcleo cultural del destino, impulsada por proyectos jóvenes e innovadores, y la vida nocturna de la vibrante avenida Chapultepec.

Las opciones de hospedaje en la zona han crecido con pequeños hoteles boutique, a la medida de quienes quieren pasar unos días en Guadalajara como locales, como el Hotel Demetria y sus pintorescos búngalos, diseñados para largas distancias y distribuidos en una finca histórica de 1936. Muy cerca de ahí también se encuentra el hotel Casa Habita, en perfecta sintonía con los cánones eclécticos que distinguen al diseño decorativo tapatío.
Cerca del área del Country Club y Midtown, hacia el norte, por la glorieta de Colón, también se concentran algunos de los mejores hoteles de Guadalajara, como JW Marriott, Hilton o Voco, una nueva opción de diseño minimalista y vibra moderna en la zona.
¿Dónde comer?
Si algo distingue a Guadalajara es su tradición gastronómica. La Perla de Occidente nos ha dado algunas de las recetas más emblemáticas del territorio, como el jugo en su carne o la jericalla. Aunque, sin duda, el platillo protagonista es la torta ahogada: carnitas empacadas entre dos panes y bañadas en tales cantidades de salsa que la textura del pan se aguada al borde de una sopa. El resultado divide pasiones entre quienes la aman o la odian, pero también entre quienes se disputan el mejor lugar para probarla. Cada jalisquillo tiene su favorita. Luis, por ejemplo, sugiere probar las de José el de la Bicicleta, un puesto en el barrio de Mexicaltzingo. Telésforo, por su parte, vota por Las Ahogadas de Sánchez. Un mundo de posibilidades y un eterno dilema que hay que enfrentar con apetito.
Los clásicos en Guadalajara son muy clásicos, como los típicos sitios de toda la vida, que sus comensales defienden a capa y espada, blandiendo derechos de antigüedad o desenvainando viejas leyendas. Por las calles aguardan cenadurías espectaculares y opciones de muchísima tradición, joyas escondidas sólo aptas para locales. Telésforo, por ejemplo, asegura que los mariscos de Ponte Trucha Negro, en el barrio de Santa Tere, son los mejores en kilómetros a la redonda. Para tomar un clásico y refrescante tejuino, Luis nos recomienda el emblemático puesto de Marcelino, en el Mercado IV Centenario.

Pero, en años recientes se ha creado una generación de talentosos chefs que mezcla la tradición tapatía con ideas frescas e influencias de todo el mundo. De ahí se han formado otro tipo de clásicos, en clave contemporánea y experimental, pero igual de fundamentales para comprender el mapa gastronómico de la ciudad.
Está el chef Óscar Garza, quien, junto con nuestro guía Luis Hernández, creó los restaurantes Bruna y Octo, nuevos íconos de la colonia Lafayette por su reinterpretación de platillos emblemáticos, además de un diseño y una arquitectura muy particulares, merecedores de prestigiosos premios, como el Prix Versalles de la UNESCO. Incluso hay opciones internacionales, como el omakase de Kasuga, a cargo del chef Daisuke Maeda. También se han creado proyectos muy ambiciosos, dedicados a la investigación culinaria, como lo que sucede en Xokol, donde Xrysw Ruelas y Óscar Segundo se han volcado en plenitud al rescate del maíz, sus procesos tradicionales y sus variedades endémicas.
El chef Fabián Delgado es otra personalidad crucial en este ecosistema innovador, quien ha sabido utilizar técnicas tradicionales, menjurjes o panadería típica como lienzos para empujar los límites creativos en sus restaurantes Pal’Real y Yunaites, pero también con proyectos paralelos, como Café Estelar. Resulta evidente que las tendencias gastronómicas de Guadalajara no negocian con la esencia inconfundible de la ciudad. Más allá de reinventar técnicas, la prioridad es conservar el ambiente desenfadado que la caracteriza.
¿Dónde beber?
Esa misma tónica relajada y celebratoria que se imprime y caracteriza la escena culinaria de Guadalajara puede vivirse en toda su plenitud detrás de las mejores barras de la ciudad. Después de todo, estamos hablando de la región que le dio al mundo el tequila. Donde abundan lugares clásicos como la legendaria cantina La Fuente.
Pero, al igual que sucede con el frente culinario, la vida nocturna tapatía ha atravesado una actualización para evitar quedar atascada y sobrevivir únicamente de la parafernalia y las viejas glorias del mariachi. Sus epicentros son igual de claros –la Americana, Santa Tere, Capilla de Jesús– y sus motivaciones cada vez más dedicadas al producto, incluyendo una proliferación de wine bars súper especializados, como Turbio o Gastón, que Luis recomienda no perderse.
De pronto, la ciudad se ha llenado de nuevos spots imperdibles que, lejos de saturar la escena o canibalizarse, se complementan en una experiencia para recorrer desde la comida y hasta bien entrada la noche. “A mí me gusta mucho hacer como un bar hopping –recomienda Telésforo–, como entrar, una cervecita, un trago y vámonos al siguiente”.

Nos propone un recorrido simple por la zona: comenzar en Almacén de Botellas con una cerveza artesanal y después pasarse a Fandango. Seguir a Turbio por un martini o un clásico tejuino, luego caminar al Bar de la Cruz, la novedad arriba del Museo Plataforma. Y si la fiesta y el cuerpo aguantan, terminar en Fondo de Botella o Salón Candela, dependiendo de si prefieres DJ o cumbias tropicales.
¿Qué ver?
Guadalajara es una ciudad íntimamente ligada al arte y el diseño. Sin ir más lejos, aquí fue donde Luis Barragán, único Premio Pritzker mexicano, inició su carrera. De hecho, muchos de sus edificios más emblemáticos siguen en pie en la capital tapatía, como la Casa González Luna, que se puede visitar con cita previa. Además del famoso arquitecto, la Perla de Occidente fue semillero y lienzo para muchos otros de los nombres más importantes del arte en México. Quizá el punto artístico de mayor relevancia en la ciudad sea el Hospicio Cabañas, donde José Clemente Orozco plasmó su obra más importante: 57 frescos murales entre los que destaca el icónico El hombre en llamas, pintado en la cúpula.
Es en el Centro Histórico de la ciudad donde se guardan muchas de estas joyas arquitectónicas, como la catedral o el famoso Teatro Degollado. “Yo recomendaría perderse por el Centro –sugiere Telésforo–, caminar por el Paseo Fray Antonio Alcalde hasta la Plaza de Armas. Si hace mucho calor, entrar en alguna cantinita, como La Fuente”.
Pero el recorrido no debe limitarse a estas joyas tradicionales. En la zona también se ha formado una comunidad de galerías y museos de arte contemporáneo que vale la pena visitar, como Tiro al Blanco o el Museo Plataforma. Más allá del Centro, este flujo moderno termina de cuajar en galerías como Travesía Cuatro, Curro o Adentro, un proyecto de Bruna y Octo. Muchos artistas, como Eduardo Sarabia o Claudio Limón, también han escogido abrir en la ciudad sus propios estudios.

Hace poco, el Estadio Akron, que precisamente será el centro de la justa mundialista en Guadalajara, incluso inauguró su propio espacio artístico. Más allá de un simple guiño cultural en medio del futbol, el Museo JOVEM es una auténtica convergencia entre arte, tecnología y deporte, como un laboratorio interdisciplinario para la experimentación de talento mexicano.
¿Dónde ir de compras?
Siguiendo esa lógica, Guadalajara también se ha convertido en un terreno fértil para nuevos proyectos de diseño, en el sentido más amplio de la palabra. Desde Jalisco, Julia y Renata Franco han sido fundamentales para la moda contemporánea en México. También están personalidades como el ceramista José Noé Suro, cuyas piezas se pueden comprar directamente en su estudio.
Luis recomienda la concept store de Julia y Renata, Albergue Transitorio. Nimia o Ricos Jugos también han curado selecciones cuidadosas de artistas y diseñadores locales. Para libros y literatura también está Impronta. Si viajas para el fin de semana, la zona centro de Guadalajara tendrá varios tianguis y mercados de antigüedades o pequeños emprendedores, como el Mercado Libertad o el Trocadero.