Si hace algunos años nos hubieran dicho que en el futuro próximo la máxima autoridad taquera en redes sociales tendría acento ibérico y no sería mexicana, simplemente no hubiéramos dado crédito. Pero la verdad es que Aniol Güell tiene ese título bien merecido.
Más conocido como Tacotios, ha recorrido lo largo y ancho del país probando lo mejor que la comida callejera regional tiene para ofrecer. Pasando por Tijuana, Ciudad de México, Hermosillo, San Cristóbal, Oaxaca y la mayoría de los principales núcleos culinarios de México, ha ido formando un extenso mapa gastronómico, con reseñas honestas e historias de quienes están detrás del sabor.

Aniol llegó a México para estudiar, sin saber muy bien qué esperar. Antojadizo y curioso como siempre ha sido, se fue dando una muy buena idea de la diversidad gastronómica del país que lo recibía. Entre amigos y conocidos empezó descubriendo los mejores rincones de Guadalajara, después se aventuró a otras ciudades, abrió su cuenta de Instagram y el resto es historia. Un año y medio después ya tenía más de 200,000, seguidores. Hoy ese número asciende a 750,000, con más de 2,000 videos por todo México.
Podría parecer contradictorio que un español venga a enseñarnos lo que siempre ha estado frente a nosotros. Sin embargo, sus videos muestran un asombro genuino por lo que en realidad es nuestra cotidianidad gastronómica. Los guisos del diario, las recetas caseras, las técnicas de las calles y los rostros anónimos que hacen de nuestra cultura culinaria una de las mejores del mundo.

A veces justamente hace falta otra mirada para percibir la dimensión real de lo que nos rodea. Aniol no sólo ha escogido descubrir México con una perspectiva de curiosidad y antojo, sino que lo hace desde la autenticidad.
“La magia sucede cuando llegas a un lugar sin expectativas y un efecto mariposa te lleva a otro sitio que nunca habías explorado –nos cuenta–. Eso sólo te lo permite el viajar como local y estar abierto a vivir situaciones en las que de otra forma no estarías”.
Viajar como local
Tacotios confiesa que heredó su mantra viajero del legendario crítico de comida Anthony Bourdain, quien decía que hay que viajar como local, no como turista. Él lo pone en práctica y lo sigue al pie de la letra en cada destino al que viaja. En México, eso ha significado salirse de las sendas típicas y más transitadas por otros viajeros para precisamente sumergirse en la cotidianidad de cada región.

“En Puebla pasé de un puestecito callejero de cemitas a comer en una fonda con unos abuelitos que no conocía de nada, pero me invitaron a probar su mole favorito. Al día siguiente estaba a una hora al norte de la ciudad, frente a un comal de humo, con Gustavo, el chef de Molino Macuitl, y sus papás de 85 años, que me enseñaron cosas que no están en los libros”, nos cuenta orgulloso Aniol.
Cuando viaja, Tacotios le entra a todo. En Puebla no se perdió de ningún “templo”, como el cataloga a esos restaurantes imperdibles de la ciudad, como Moyuelo o Mural de los Poblanos. Pero admite que, igual que en muchas otras ocasiones, la calle le gustó más. Los platos típicos de puesto, las cemitas, las chalupas, el mole de fonda o el atole casero.
Dice que lo mejor del viaje fueron los poblanos que le enseñaron a vivir la ciudad como tiene que ser: en la cotidianidad, en la que se esconde lo mejor de cada destino, lejos del brillo del turismo casual que sólo va de paso.
