Taquerías mexicanas que están abriendo alrededor del mundo

Las taquerías mexicanas están cruzando fronteras. Lo interesante es que no lo hacen para parecerse a nadie más, sino para llevar consigo una idea cada vez más clara de lo que significa comer México.

24 Aug 2026

Hubo un momento en el que comer un buen taco mexicano fuera de México implicaba buscarlo entre menús adaptados al gusto local, versiones demasiado reinterpretadas o restaurantes que utilizaban “lo mexicano” como una referencia estética. Algo está cambiando. En 2026, algunas de las taquerías que están llamando la atención fuera del país están haciendo exactamente lo contrario: viajan con su identidad intacta. Y quizá por eso el taco se está convirtiendo en uno de los embajadores gastronómicos más interesantes de México.

El caso más reciente sucede en Japón. El 18 de agosto, El Coyote del Norte, la taquería nacida en Hermosillo y cofundada por Carín León, llegó a Tokio para una colaboración con WAGYUMAFIA. El encuentro puso en la misma mesa dos culturas obsesionadas con la carne: la tradición sonorense de la carne asada y la cultura japonesa del wagyu. WAGYUMAFIA lo incluyó como parte de su 10 Year Anniversary World Tour Series y lo describió como un encuentro entre la cultura del taco sonorense y su selección de wagyu.

La conexión tiene bastante sentido. El Coyote del Norte nació en Hermosillo en marzo de este año con una propuesta que parte de la cocina norteña y la lleva hacia un territorio más contemporáneo, con tacos tradicionales, cortes premium y wagyu. La taquería abrió al público el 27 de marzo y desde entonces ha buscado construir una identidad alrededor de la carne, las tortillas de harina y la cultura sonorense.

Del otro lado de la colaboración está WAGYUMAFIA, la marca fundada por el chef Hisato Hamada, que trabaja directamente con productores y selecciona lo que describe como el 1% superior de Kobe y Ozaki beef. Actualmente opera más de veinte restaurantes y conceptos, y ha construido buena parte de su identidad alrededor de una idea muy parecida: tomar un ingrediente profundamente japonés y convertirlo en una experiencia internacional.

Pero Tokio no es la única ciudad donde el taco mexicano está encontrando un nuevo escenario. En Nueva York, Tacos Domingo abrió el 7 de junio su primera sede fuera de México, en el East Village. El proyecto nació en Ciudad de México de la mano de Nico, Alex y Alberto, detrás también de Guía Domingo, la serie editorial que documenta las mejores taquerías de distintas ciudades mexicanas. Su llegada a Manhattan parece casi una extensión natural de ese trabajo: después de estudiar, probar y documentar tacos durante años, ahora son ellos quienes llevan su propia versión al extranjero.

La propuesta neoyorquina es sorprendentemente específica. Tacos Domingo no intenta ofrecer “todo México” en una carta interminable: se concentra en la carne asada, cocinada al carbón y servida en tortillas de harina hechas al momento. Incluso el menú de Manhattan mantiene esa filosofía de pocas cosas bien hechas. Es, de alguna manera, una declaración: para explicar un país no hace falta servirlo completo. A veces basta un taco.

Y muy cerca de ahí, otra institución capitalina está a punto de escribir un capítulo todavía más importante. El Califa de León prepara la apertura de su primera sede permanente fuera de México en el barrio de Flatiron, en Manhattan, en el 20 West 23rd Street. La apertura está prevista para finales de agosto y el restaurante ya tiene presencia oficial y reservaciones activas en Nueva York. Será la segunda ubicación de la histórica taquería fundada en 1968 en Ciudad de México.

El movimiento resulta especialmente significativo porque El Califa de León se convirtió en 2024 en la primera taquería del mundo en recibir una estrella Michelin. Aunque dejó de aparecer con la estrella en la edición mexicana de 2026, su llegada a Nueva York confirma que el reconocimiento no fue un momento aislado: el taco de la colonia San Rafael ya forma parte de una conversación gastronómica global.

La nueva sede estará dirigida por José Andrés Hernández Elizalde, integrante de la tercera generación de la familia fundadora, mientras Mario Hernández continúa al frente de la taquería original en CDMX. Y algo importante permanece: la carta sigue girando alrededor de sus clásicos, entre ellos la gaonera, el bistec, la costilla y la chuleta.

Madrid, por su parte, lleva un poco más de ventaja. Tacos Don Manolito, nacido en Ciudad de México en 2005, ya cuenta con más de 20 años de historia, 16 sucursales y presencia en tres países, de acuerdo con la propia marca. En Madrid tiene actualmente dos ubicaciones, en Ponzano y Caleido, donde mantiene una propuesta basada en tacos, ingredientes hechos en casa y, por supuesto, su famoso campechano.

Aquí la historia es diferente. No se trata de una apertura que acaba de suceder, sino de una prueba de que el taco puede convertirse en una marca exportable sin dejar de ser reconociblemente mexicano. El menú español mantiene incluso algunos de los emblemas que construyeron la identidad del proyecto en CDMX, como la cecina, la longaniza, el chicharrón y la Maja.

Y quizá ese sea el punto en común entre todas estas historias. El taco mexicano no está conquistando otras ciudades porque se haya convertido en algo diferente. Está llegando más lejos precisamente porque ha aprendido a ser muy específico.

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