Arroyo del Cura es un cañón natural poco conocido que se encuentra entre Veracruz e Hidalgo, en una zona montañosa y tranquila, lejos del turismo masivo. Está a solo tres horas de la Ciudad de México y es uno de esos lugares que se descubren casi por recomendación, ideal para quienes disfrutan caminar en la naturaleza y explorar paisajes distintos a los de siempre.
El recorrido se hace a pie y forma parte de la experiencia. Durante la caminata hay que cruzar algunas zonas de agua, caminar entre rocas y avanzar por pasillos chiquitos formados por las paredes del cañón. No es una ruta complicada, pero sí requiere ir con calma. A lo largo del camino, el paisaje va cambiando pues las paredes de piedra van cambiando entre tonos claros, arenas y ocres que se ven diferentes según la luz del día.

El cañón tiene varios kilómetros de longitud y alrededor de veinte metros de profundidad. El agua que corre por el arroyo fue la que, con el paso del tiempo, fue dando forma a estas paredes y a los espacios cerrados que hoy hacen tan especial el lugar.
Al final del recorrido, algunas personas se siguen hacia la Cueva de la Malinche, donde se pueden ver pinturas rupestres hechas por antiguos habitantes de la región.

Para llegar a Arroyo del Cura generalmente se recomienda ir con guías locales, ya que el acceso es por terrenos privados y ellos conocen bien la ruta y las condiciones del lugar. La mejor época para visitarlo es durante la temporada seca, cuando el nivel del agua es más bajo y el camino es más sencillo, aunque en temporada de lluvias el paisaje se ve más verde y con más agua corriendo.
