Moda para la montaña, la nieve y… un coffee run
Cinco proyectos que nos confirman que la aventura no es sólo un terreno de resistencia física, sino una oportunidad para verse bien, ya sea desde la irreverencia, la innovación técnica o la reinterpretación del pasado.
POR: Iker Jáuregui
En algún punto, la línea entre la moda y la aventura dejó de ser una frontera rígida para convertirse en un territorio compartido. Explorar ya no implica tener que vestirse como si fueras a escalar el Everest, con equipamiento pesado y ropa que no se ve bien, sino encontrar prendas que acompañen el movimiento, resistan el entorno y, al mismo tiempo, expresen una identidad.
Desde hace unos años hemos visto el surgimiento de una nueva generación de proyectos y diseñadores que entienden la intersección de estilo con funcionalidad: tejidos técnicos conviven con siluetas relajadas y un diseño consciente para demostrar que no hay que sacrificar estética por comodidad.
De hecho, la frontera se ha desdibujado tanto que ahora se ha convertido en el último grito de la moda. Los diseños pensados para la exigencia de la montaña o las temperaturas bajo cero se han trasladado a las ciudades, donde van igual de bien en escenarios tan variados como una galería de arte y el coffee run de la mañana.
Estas son algunas de nuestras marcas favoritas que pueden acompañarte en tu próxima aventura, sin importar la complejidad de la superficie ni la distancia que recorrerán, aunque sólo sea para ir a la cafetería de enfrente.
Poler Stuff: para camping o días de lluvia en la ciudad
Surgida en Portland a inicios de la década de 2010, Poler se fundó con una idea clara: los outdoors no tienen que ser tan serios. Es una respuesta a una industria que siempre se superaba en lo técnico, con más y mejor tecnología, pero que no conectaba con una generación más relajada y creativa. Desde el inicio, Poler se propuso cerrar esa brecha al conectar el mundo del trekking o el camping tradicional con el de actividades más relajadas, como la cultura del skate, el surf o el snowboarding.
Su propuesta estética gira en torno al concepto de camp vibes: prendas y equipo diseñados para aventuras cotidianas, road trips y escapadas improvisadas. Más que alta montaña, Poler celebra al explorador urbano que también acampa el fin de semana. Sus rompevientos impermeables son una de sus piezas más buscadas, precisamente por combinar la funcionalidad básica con un diseño divertido. Una prenda ideal para quienes quieren disfrutar el exterior sin tomárselo demasiado en serio, tanto durante unos días en el bosque como en una tarde lluviosa por las calles.
Teva: sandalias para la aventura del domingo
Un caso emblemático de cómo la funcionalidad pura puede convertirse en un ícono de estilo. Teva nació en 1984, cuando un guía de río, frustrado porque sus sandalias se desprendían en el agua, improvisó un sistema de correas con velcro que dio origen a la primera sandalia deportiva.
Lo que comenzó como una solución técnica para el rafting terminó definiendo una categoría entera de calzado. Hoy, Teva mantiene ese ADN utilitario, con materiales resistentes al agua, suelas con tracción y su icónico ajuste, mientras se integra plenamente en la conversación sobre moda contemporánea. Sus siluetas robustas y funcionales no sólo han encontrado un nuevo lugar en el estilo urbano, también son una buena opción para los días de quedarse en casa, en los que la comodidad es la única prioridad para un outfit.
Nanga: calidad probada en el Monte Fuji
La precisión japonesa aplicada al mundo outdoor. Aunque Nanga surgió como marca en 1990, sus raíces se remontan a 1941, cuando comenzó como un taller especializado en textiles y productos acolchados. Su transición hacia el equipamiento outdoor ocurrió con la fabricación de sacos de dormir, pieza clave que sigue definiendo su identidad.
Hoy, Nanga es reconocida sobre todo por sus prendas cálidas que incorporan plumas en chaquetas de alto rendimiento diseñadas para condiciones extremas. Combina su manufactura artesanal japonesa con estándares de calidad rigurosos, lo que se traduce en prendas duraderas, térmicamente eficientes y estéticamente sobrias, que sirven tanto para expediciones en la montaña como para cuando la temperatura baja sin aviso en la ciudad.
18 East: de la cultura a la naturaleza
Esta es una marca neoyorquina que se mueve en la intersección de la moda artesanal con el outdoor contemporáneo. Fundada por Antonio Ciongoli, exdirector creativo de Eidos, el proyecto nace como una reinterpretación del menswear clásico con una sensibilidad global, influenciada por textiles tradicionales. No es una marca outdoor en el sentido técnico tradicional, sino que 18 East adopta el espíritu de exploración desde lo cultural.
Sus colecciones integran tejidos naturales, cortes relajados y referencias a ropa utilitaria para piezas que funcionan tanto en la ciudad como en entornos abiertos. Es una visión del outdoor a la inversa, que toma sus referencias de la vida urbana para crear piezas que puedan servir en la aventura.
Big Rock Candy Mountaineering: un viaje al pasado
Aunque fundada recientemente, los diseños de Big Rock Candy Mountaineering no se parecen en nada a la avanzada indumentaria de aventura actual. Es una marca que, más bien, toma como referencia la estética de los montañistas estadounidenses de los años sesenta y setenta, al rescatar una época en la que el equipamiento tenía tanto carácter como funcionalidad.
Lejos de la reciente hipertecnificación, su propuesta combina nostalgia y rendimiento: prendas con un toque vintage y colores vibrantes, pero también materiales modernos que garantizan durabilidad. El resultado es una especie de “arqueología del outdoor”, que remueve la nostalgia para verse bien.
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