Mantarrayas: tesoros vivos del océano

Kerstin Forsberg ideó un modelo de conservación de las mantarrayas gigantes y y otras especies marinas de la mano con el desarrollo sostenible.

04 May 2022

Las mantarrayas pueden alcanzar los siete metros de ancho y pesar hasta dos toneladas. Foto: © Rolex/©GettyImage/Martin Strmiska

Desde 1976, los Premios Rolex a la Iniciativa forman parte de la campaña Perpetual Planet y han otorgado un reconocimiento a iniciativas que transforman vidas y comunidades enteras para construir un mejor planeta para todos. Siguiendo los valores de calidad, ingenio, determinación y el espíritu emprendedor que ha impulsado a la compañía desde sus inicios, en Travesías presentamos esta serie de Guardianes del planeta, con perfiles de laureados en los Premios Rolex a la Iniciativa. En esta entrega presentamos el trabajo de Kerstin Forsberg, quien ha involucrado a las comunidades pesqueras y a las siguientes generaciones en una misión muy clara: proteger a las mantarrayas.

La bióloga peruana Kerstin Forsberg, laureada con un Premio Rolex a la Iniciativa en 2016, está convencida de que sólo la participación comunitaria puede lograr cambios significativos para los ecosistemas marinos: “Todos podemos impulsar cambios. Todo el mundo, empezando por un niño de dos años —asegura en el documental Heroes of the Oceans (2021). Y añade—: No hay que ser biólogo o conservacionista para cambiar el mundo: se puede cambiar desde cualquier profesión o senda que uno elija en la vida”.

Kerstin Forsberg, Laureada con un Premio Rolex en 2016, en Zorritos, Perú. Foto: © Rolex/François Schaer

Con esta certeza, Forsberg se ha dedicado a la preservación de los océanos y sus habitantes. Aunque su labor comenzó con un proyecto para proteger a las tortugas marinas del norte peruano, pronto se sintió fascinada por una especie que ha descrito como mágica, poderosa, mansa y majestuosa: la mantarraya gigante, un enorme pez que puede alcanzar los siete metros de una aleta a otra y cuya presencia —grácil, etérea, sutil— en el océano es un indicador de la salud del ecosistema.

Buzos del equipo de Forsberg en busca de mantarrayas. Foto: © Rolex/François Schaer

Considerada en riesgo de extinción, la especie se ha visto diezmada en 30 % a nivel global (y en algunos lugares hasta en 80 %). Se enfrenta, como el resto de la vida marina, a amenazas como la presencia de microplásticos y otros contaminantes en los océanos o a las alteraciones producidas por el cambio climático. Sin embargo, las mantarrayas enfrentan peligros que las hacen especialmente frágiles: son codiciadas por su carne y branquias, y su lento ciclo reproductivo —apenas una cría en un periodo de entre dos y siete años, en promedio— no permite contrarrestar el impacto de la pesca. Muchos ejemplares, incluidas hembras preñadas, son víctimas también de capturas accidentales.

Pescadores en sus barcos pesqueros se alistan para su jornada matutina de pesca. Foto: © Rolex/François Schaer

Una de las poblaciones más cuantiosas de mantarrayas gigantes se encuentra en Perú, en especial en el mar que baña la región de Tumbes, al noroeste del país. Generar una estrategia de protección de este ecosistema no ha sido tarea fácil, pues se trata, asimismo, de una zona de vocación pesquera, en la que el sustento de las comunidades ha dependido históricamente de la generosidad del mar.

Kerstin Forsberg habla sobre la conservación de la mantarraya con un pescador en Puerto Pizarro.
Foto: © Rolex/François Schaer

Para enfrentar este conflicto, Kerstin Forsberg tuvo que imaginar un modelo en que la conservación fuera de la mano con el desarrollo sostenible de las comunidades. En 2009 fundó Planeta Océano, una organización dedicada a la protección de los ecosistemas marinos y costeros mediante la creación de alianzas con las comunidades, las escuelas de la región e instituciones gubernamentales. Y también, muy importante, con los propios pescadores. En colaboración, han creado servicios de ecoturismo que no sólo son fuente constante de ingresos, sino que modifican la percepción comunitaria de las mantarrayas: de ser una mercancía de costo incierto se han convertido en tesoros vivos que causan orgullo en la población —y curiosidad entre los turistas que desean echar un vistazo a una de las regiones más biodiversas de Perú—. En 2015, gracias a la perseverancia de Forsberg y su equipo, el gobierno peruano prohibió definitivamente la pesca de mantarrayas.

Miembros de la comunidad de Zorritos crean un mural para generar conciencia respecto a la protección de la mantarraya. Foto: © Rolex/François Schaer

La labor de Planeta Océano, además de la concientización, se enfoca en la investigación, y la creación de un programa de seguimiento ecológico que pueda gestionarse de manera local. La educación es otro eje fundamental de la organización, y hasta el momento de recibir el Premio Rolex a la Iniciativa, Forsberg había trabajado con 50 escuelas de la región, con el objetivo de que las nuevas generaciones crezcan con conciencia sobre las riquezas que preserva su entorno. Y la carismática mantarraya gigante, por supuesto, es el centro de este cuidado.

Kerstin Forsberg con el equipo de Planeta Océano en su oficina en Zorritos, Perú. Foto: © Rolex/François Schaer

Las mantas son, como dice Forsberg, “el maravilloso buque insignia de todas las especies marinas vulnerables”. En ese sentido, trabajar en su preservación es luchar por la vida que las rodea y, más todavía, por la protección del equilibrio marino, que nos concierne a todos.

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