La estrategia detrás de la esencia de los hoteles

¿Te ha pasado que, cuando vuelves de un viaje, te llevas de regreso una esencia muy específica que relacionas con tu estancia? No es ninguna casualidad, sino una calculada estrategia.

04 Sep 2026

Hay hoteles que recordamos por alguna vista o su servicio. Sin embargo, los más memorables logran algo más difícil: que los recuerdes por su olor. Y no, no es casualidad, es una estrategia que tiene mucho trabajo y pensamiento detrás.

Ya desde los ochenta y principios de los noventa, algunos hoteles empezaban a entender el valor de tener un olor insignia, pero fue hasta 2003 que Westin de verdad se comprometió a hacer algo distinto.

Mientras que el resto de la industria competía por la mejor cama o la televisión más grande, Westin se hizo una pregunta diferente: ¿qué siente el huésped al cruzar la puerta? La respuesta fue White Tea, una fragancia de té blanco, cedro y vainilla esparcida en todos sus lobbies. Fue un éxito rotundo y marcó el inicio de una nueva era: el aroma como identidad.

Dos décadas después, The Peninsula Hotels llevó esa idea más lejos. En 2020 nombró un fragrance curator en cada una de sus 10 propiedades, encargado de crear un aroma exclusivo e irreproducible para cada destino. Para Tokio, eligieron a Satori Osawa, perfumista, maestra en la ceremonia del té, el arreglo floral y la ceremonia del incienso, y miembro de la Société Française des Parfumeurs.

Su fragancia para el hotel abre con Aomoji: limón y ciprés; continúa con Iris: jazmín y violeta, y cierra con cedro, sándalo y almizcle. Fue concebida para evocar la luz de las habitaciones, el resplandor de los faroles bonbori y la serenidad de los jardines del Palacio Imperial. ¿El resultado? Que quieras llevarte a casa ese olor tan memorable y que a partir de ahora asociarás con tu estancia.

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