Para quienes creen que los aeropuertos son sólo salas de espera interminables, filas y cafés over rated, hay un lugar que rompe por completo esa idea. Existe un aeropuerto donde las escalas se convierten en descanso y el tiempo entre vuelos se vive en traje de baño y tomando el sol.
Hablamos del aeropuerto Changi de Singapur, considerado desde hace años uno de los mejores del mundo. No solo por su eficiencia impecable, sino porque redefine lo que significa viajar.

Una alberca en pleno aeropuerto
Dentro de la terminal 1 de Changi se encuentra una alberca en la azotea, accesible para pasajeros en tránsito. Sí, una alberca real, con camastros, regaderas y vista al skyline de Singapur. Un espacio pensado para estirarse, relajarse y resetear el cuerpo después de horas de vuelo.
Mientras otros aeropuertos ofrecen sillones incómodos, aquí puedes nadar, tomar el sol o simplemente flotar antes de abordar tu siguiente destino.

¿Qué necesitas?
La alberca forma parte del área del Ambassador Transit Hotel, pero no necesitas hospedarte para usarla. Basta con pagar una tarifa accesible y listo.
Changi no se detiene ahí. El aeropuerto también cuenta con jardines interiores, cascadas, cine gratuito, spa, caminatas verdes y zonas diseñadas para realmente disfrutar el tiempo muerto. Aquí, esperar no se siente como perder el tiempo, sino como parte del viaje.
Así que la próxima vez que escuches “escala larga” en este aeropuerto, piensa que quizá no sea una molestia… sino una oportunidad para nadar bajo el sol antes de despegar.