Si hay un destino en México íntimamente ligado al vino, es Valle de Guadalupe. Un territorio en constante transformación, moldeado por el clima, la tierra y las decisiones de quienes lo trabajan. A su tradición se han sumado nuevas generaciones de productores, arquitectos y proyectos que proponen otras formas de habitar y entender el vino. Conviven bodegas históricas con iniciativas jóvenes: algunas enfocadas en la mínima intervención, otras que exploran el diseño y la hospitalidad como parte esencial del recorrido. El resultado es un paisaje dinámico y diverso, que invita a mirar el valle desde ángulos distintos.

Este portafolio recorre ese cruce entre pasado y presente, con proyectos como Vinos Pijoan, donde la historia familiar y la continuidad del oficio marcan el ritmo del viñedo, y espacios como Bloodlust Wine Bar, un punto de encuentro que refleja la nueva cultura del vino en la región. Un recorrido visual que confirma que Valle de Guadalupe todavía es un destino al que vale la pena volver, no sólo para entender de dónde viene, sino para observar hacia dónde se está moviendo.



