Banyan Tree Veya Valle de Guadalupe, un refugio para los amantes del vino
Todo en Valle de Guadalupe gira en torno a la uva y la apertura del primer Banyan Tree en el destino no podría ser diferente: una propiedad con el lujo característico de la cadena en todo el mundo, pero con su propia vinícola.
POR: Iker Jáuregui
La apertura de Banyan Tree Veya en Valle de Guadalupe, el verano pasado, no sólo marcó un parteaguas en aquel destino, con la llegada de la primera cadena internacional de lujo a la meca del vino mexicano, también fue una novedad para la propia marca, que se introdujo en el universo del etnoturismo.
Como no podría ser de otra forma en este valle, aquí la uva es protagonista. Las 30 villas construidas sobre una colina, con alberca privada y terraza panorámica, están rodeadas de viñas que también acompañan a sus huéspedes por los intrincados caminos de la propiedad. Es lo primero que ves cuando despiertas, así como lo último que se pierde en el horizonte cuando cae el sol.
Pictograma
El fruto de las viñas es aprovechado por Pictograma, una bodega especializada en uva grenache y que se ha establecido como parte esencial de Banyan Tree Veya. Sus vinos pueden probarse en una cata dentro de una alucinante cava circular que recibe a todos los huéspedes y se ha convertido en el emblema de la propiedad, con unos trazos que parecen sacados de la ciencia ficción.
Grenache
La producción de Pictograma es limitada y selecta. Más bien, el resultado de la investigación y la experimentación en el terruño del valle. Por ahora, en el catálogo disponen de un blanco, un rosado, dos espumosos y cuatro tintos, que varían dependiendo de la ubicación exacta donde se haya dado la uva. Pero lo que todos tienen en común es que usan alguna cepa de uva grenache, una variedad que se da bien en la Baja y se caracteriza por su resiliencia aun en las condiciones más demandantes.
Catas
Banyan Tree Veya Valle de Guadalupe aprovecha al máximo su conexión con la uva y la región vitivinícola más prolifera de nuestro país. Los huéspedes pueden sumergirse de lleno en el proceso de la vid dentro de la cava de Pictograma, con una experiencia de degustación interactiva y sensorial que va recorriendo el viaje del vino hasta que termina en la copa.
Maridajes
Además del recorrido por la cava de Pictograma, Banyan Tree Veya ha integrado la esencia vinícola del valle en su oferta gastronómica. En Amapola, el restaurante insignia de la propiedad, los chefs Solange Muris y Benito Molina han creado una experiencia de maridaje de seis tiempos con los vinos de casa. Todo el frente gastronómico del hotel está cuidadosamente diseñado para explorar las variedades de uva que le han dado su fama mundial al valle, con un amplio catálogo que incluye etiquetas de las mejores bodegas de la región.
Arquitectura
Incluso el diseño de las villas está pensado con la uva al centro de todo. Michel Rojkind, el afamado arquitecto mexicano detrás del proyecto, creó un espacio donde pudiera destacar como la verdadera protagonista. Las viñas recorren los caminos del hotel y crecen libremente en el borde de las terrazas, pero la verdadera esencia del destino se encuentra en lo más alto de la colina, donde se ha construido la propiedad. La vista en la cúspide revela viñedos hasta donde alcanza la mirada, por si a alguien le quedaba alguna duda de que esa es el alma del valle.
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