China

Longjing: el codiciado té verde chino que solo se da en esta época

El precio de las hojas cosechadas puede llegar a rebasar los 4,000 dólares por apenas medio kilo.

POR: Iker Jáuregui

¿Qué tan lejos estarías dispuesto a viajar para probar el mejor té del mundo? El Longjing, también conocido como Dragon Well, bien podría ameritar volar hasta la China rural. Es considerado uno de los grandes tés verdes del país. Para muchos, es una expresión cultural tan importante como un paisaje o una pieza de caligrafía. Su prestigio se explica en una mezcla de factores difícil de replicar: montañas húmedas, una técnica artesanal centenaria y una obsesión casi ceremonial por la cosecha perfecta.

El Longjing auténtico proviene de los alrededores del lago del Oeste, en la ciudad de Hangzhou, dentro de la provincia china de Zhejiang. Ahí, entre colinas cubiertas de niebla y pequeños pueblos, crecen las hojas planas y brillantes que han dado fama mundial a esta variedad. El paisaje parece diseñado para ralentizar el tiempo: senderos entre plantaciones, casas de madera donde el té se seca a mano y terrazas desde donde se alcanza a ver el agua del lago perdiéndose entre la neblina. Desde 2022, las técnicas tradicionales de elaboración del té chino, incluyendo el Longjing, forman parte del Patrimonio Cultural Inmaterial de la UNESCO.

Lo que vuelve especial al Longjing no es sólo su origen, sino su carácter. A diferencia de otros tés verdes más agresivos o herbales, éste tiene un perfil delicado y redondo: notas a castaña tostada, vegetales frescos y una dulzura limpia que permanece después de cada sorbo. El Longjing ha tomado fama mundial por estas cualidades. También ha coincidido con el aumento de popularidad del té en todo el mundo, haciéndose una de las variedades más codiciadas, pero también una de las más limitadas.

Las mejores versiones se recolectan antes del festival Qingming, a principios de primavera, cuando las hojas aún son pequeñas y tiernas. Durante esta época el precio de las hojas cosechadas puede llegar a rebasar los 4,000 dólares por apenas medio kilo. Por si fuera poco, el té aumenta su valor con el tratamiento artesanal que recibe. Se tuesta a mano en wok, una técnica que requiere años de práctica y movimientos precisos de las manos para darle al té su forma plana característica.

Viajar a Hangzhou para probarlo es, en realidad, una excusa perfecta para entender la cultura del té china desde dentro. Desde Shanghai se puede llegar en tren de alta velocidad en menos de una hora. Lo ideal es visitar durante marzo o abril, cuando inicia la cosecha y las montañas alrededor de Longjing Village o Meijiawu se llenan de recolectores trabajando entre hileras verdes. Muchas casas de té permiten sentarse frente a los cultivos y beber infusiones recién preparadas mientras explican el origen de cada hoja.

Ahí, entre el vapor que sale de la taza y el aroma ligeramente tostado del Longjing, uno entiende por qué este té lleva siglos siendo considerado un lujo silencioso: no necesita extravagancias; le basta con el paisaje del que nació.

 
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