Cinco bibliotecas para hacer una pausa durante un viaje
Cinco buenas ideas para agregar a cualquier itinerario y darle un giro inesperado a tu viaje.
POR: Iker Jáuregui
Viajar también puede ser una cuestión de bajar el ritmo. Entre museos, restaurantes, monumentos y calles por recorrer, una biblioteca ofrece algo que pocas atracciones turísticas pueden dar: un lugar para sentarse, abrir un libro y dejar que la ciudad pase un rato a segundo plano. Algunas, además, son destinos en sí mismas. Estas cinco bibliotecas combinan historia, arquitectura y espacios de lectura que hacen que valga la pena desviarse un poco del itinerario.
Stephen A. Schwarzman Building, Nueva York
En la esquina de la Quinta Avenida y la calle 42, la Biblioteca Pública de Nueva York es uno de esos edificios que resulta difícil pasar por alto. El Stephen A. Schwarzman Building abrió sus puertas en 1911 y fue diseñado por Carrère & Hastings en estilo Beaux-Arts. Sus famosas esculturas de leones custodian la entrada y, en el interior, la Rose Main Reading Room ofrece uno de los espacios de lectura más reconocibles de la ciudad.
Más que una biblioteca al uso, es un centro de investigación con colecciones históricas, manuscritos y millones de documentos. Algunas de sus salas de lectura están abiertas al público para estudiar o leer, por lo que puede convertirse en una pausa particularmente silenciosa en medio del ritmo de Manhattan.
Oodi, Helsinki
En el centro de Helsinki, frente al Parlamento finlandés, Oodi representa una idea mucho más contemporánea de lo que puede ser una biblioteca. Diseñada por ALA Architects y abierta en 2018, su fachada de madera curvada combina acero y vidrio y convierte el edificio en una de las grandes piezas de arquitectura contemporánea de la ciudad.
El tercer piso, conocido como Book Heaven, es el lugar para detenerse con un libro: un espacio luminoso y tranquilo con zonas de lectura y vistas sobre Helsinki. Oodi fue reconocida como Biblioteca Pública del Año en 2019, pero su mayor atractivo quizá sea que funciona tanto como biblioteca como espacio público para quedarse sin prisa.
Stadtbibliothek, Stuttgart
Un cubo de hormigón y vidrio mate de unos 40 metros de altura esconde, detrás de una fachada aparentemente austera, uno de los interiores bibliotecarios más singulares de Europa. La Stadtbibliothek de Stuttgart abrió en 2011 y fue diseñada por la arquitecta Eun Young Yi.
Dentro, el blanco domina paredes, suelos y escaleras, mientras los libros aportan los únicos grandes toques de color. Las galerías se organizan alrededor de un gran espacio central iluminado desde arriba, con rincones para sentarse y leer. Por la noche, el cubo se transforma: su fachada se ilumina de azul y convierte a la biblioteca en una presencia reconocible en la ciudad.
Biblioteca Vasconcelos, Ciudad de México
En Buenavista, la Biblioteca Vasconcelos parece más una pieza de arquitectura futurista que una biblioteca tradicional. Diseñada por el arquitecto mexicano Alberto Kalach e inaugurada en 2006, está formada por tres edificios de seis niveles conectados por un enorme espacio interior.
Sus estanterías de acero suspendidas crean una perspectiva casi infinita y, en el centro, la enorme estructura ósea de una ballena gris intervenida por Gabriel Orozco —Mátrix Móvil— se ha convertido en uno de sus símbolos. Alrededor, un jardín de 26 mil metros cuadrados permite prolongar la pausa al aire libre.
Central Library, Seattle
En el corazón de Seattle, la Central Library es una parada obligada para quienes disfrutan de la arquitectura contemporánea. Diseñada por Rem Koolhaas y OMA junto con el estudio local LMN, abrió en 2004 como una enorme estructura de vidrio y acero de 11 plantas.
Su interior rompe con la idea de la biblioteca silenciosa y compartimentada: hay espacios abiertos para leer y estudiar, pero también un auditorio, salas de reuniones y el peculiar Book Spiral, una secuencia continua de estanterías que ocupa cuatro plantas. Es, en definitiva, un lugar para leer, pero también una buena manera de entender cómo una ciudad como Seattle concibe hoy sus espacios públicos.
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