El mundo del vino ha cambiado drásticamente. Están surgiendo nuevas regiones al margen de la tradición histórica. Se experimenta con métodos de cultivo, recolección y producción, así como con uvas y envases. Desde luego, esta nueva versión no podía verse igual que siempre. Había que diferenciarla de alguna manera, desmarcarse de lo típico a simple vista. Para hacerlo, muchas de estas jóvenes bodegas han escogido darle un giro de 180 grados a la forma en que diseñan sus etiquetas.
En contraste con la costumbre de trazos serios y formales, estas nuevas etiquetas han tenido su propia manera de experimentar, con tipografías, colores, líneas a mano alzada, caricaturas o collages. En pocas palabras, se han sacudido los escrúpulos de la tradición y se han divertido en el proceso, un poco como el vino en sí.

La ilustradora Rebecca Marcos, a cargo de los diseños de Vinicola Discográfica, un proyecto fresco e innovador proveniente de Ensenada, nos contó acerca de estos cambios y sobre el proceso creativo que implica representar de manera gráfica todo lo que una botella puede contener. Después de todo, la etiqueta muchas veces es nuestra primera interacción con un vino, a veces incluso la única.
Travesías: ¿Cómo empiezas a diseñar la etiqueta de un vino? ¿De dónde tomas la inspiración?
Rebecca Marcos: En el caso de Discográfica, tiene que ver mucho con la región, con la identidad de la Baja. Juego con regionalismos y símbolos de la personalidad norteña; usé un acordeón, que desde luego está muy presente en la música de acá. Pero también de la vida marina. Por ejemplo, Ensanadette (uva sangiovese), que la gente piensa que es un dorado, pero en realidad es un garibaldi, un tipo de pez muy típico de la Baja.

T: ¿Qué tanto consideras el vino para cada diseño?
RM: Cada vino tiene su personalidad y yo intento que las etiquetas tengan que ver con eso. Por ejemplo, para los tres Fluxus usé el mismo diseño base del acordeón, pero va cambiando ligeramente, dependiendo de la variedad. Las manos que sostienen el acordeón en el tinto traen unos guantes negros, como góticos, porque es un vino más robusto. El rosado tiene más glam, porque es más delicado. En el blanco tienen unas mangas en forma de concha porque es el que mejor va con mariscos.
T: ¿Qué esperas transmitir con tus etiquetas?
RM: Siento que un diseño así puede atraer a ciertos consumidores dispuestos a probar algo nuevo. Aunque también es cierto que este tipo de etiqueta, como más divertida y relajada, ya siempre se asocia con vinos naturales, “vinos funky”. Y la verdad es que no. Los vinos de Discográfica, por ejemplo, tienen mucha intención, son muy creativos, pero no son naturales.
Sobre Discográfica
Concebida como una “disquera de vino”, donde las ideas surgen de la colaboración y se impulsan como semillero, Discográfica es el proyecto personal del enólogo Alberto Rubio, quien tiene una amplia trayectoria en bodegas históricas de la región, como Mogor Badán y Viñedos Malagón. Sus vinos tienen un perfil altamente técnico y creativo.