Con los precios de vuelos cambiando todo el tiempo, muchos viajeros buscan formas de ahorrar. Una de las menos conocidas, pero más eficientes es el skiplagging, que, aunque puede parecer una gran idea, tiene riesgos que vale la pena entender antes de intentarlo.
El skiplagging consiste en comprar un vuelo con escala en la ciudad a la que realmente quieres ir, pero que continúa hacia otro destino final. En lugar de hacer todo el recorrido, simplemente bajas en la escala y no tomas el último tramo. A veces ese boleto con conexión resulta más barato que comprar el vuelo directo a la ciudad donde planeas quedarte.

Esto sucede porque las aerolíneas no fijan precios solo por distancia. También influyen la demanda, la competencia entre rutas y los acuerdos comerciales. Aunque suene contradictorio, en algunos casos, volar “más lejos” puede costar menos que un trayecto directo a una ciudad popular.
Los problemas del skiplagging
Sin embargo, aunque no es ilegal bajarte del avión en la escala, sí puede ir en contra de las reglas de la aerolínea. Cuando compras un boleto, aceptas sus condiciones. Y muchas compañías especifican que el pasajero debe completar todos los tramos del itinerario.
Si decides no tomar el último vuelo, pueden pasar varias cosas: la aerolínea seguramente cancelará el resto de tu reserva si es un viaje redondo, además de quitarte puntos acumulados o incluso bloquear tu cuenta si detecta que lo haces con frecuencia.
Además, hay limitaciones prácticas. No puedes documentar equipaje, porque tu maleta seguirá hasta el destino final que aparece en el boleto. Tampoco funciona si llevas un itinerario de ida y vuelta bajo la misma reserva, ya que al no presentarte a un tramo, el sistema puede cancelar automáticamente los siguientes.
Algunas aerolíneas han tomado acciones más firmes contra plataformas que promueven esta práctica, argumentando que afecta su modelo de precios. El debate sigue abierto entre quienes lo ven como una forma de aprovechar el sistema y quienes lo consideran una violación de las reglas del contrato de viaje.