Desde su fundación en 1888, National Geographic Society se ha convertido en una de las instituciones científicas y educativas más influyentes del mundo. A lo largo de más de un siglo ha financiado investigaciones, expediciones y proyectos de conservación en prácticamente todos los rincones del planeta. Desde las profundidades oceánicas hasta el Everest, su trabajo ha contribuido a cambiar nuestra comprensión de la Tierra y de las comunidades que la habitan. Pero quizá uno de sus mayores logros haya sido otro: convertir la curiosidad en una forma de mirar el mundo.
National Geographic Society propuso explorar el mundo con ojos distintos. No solamente atravesar océanos, subir montañas o internarse en selvas remotas por mero placer, si no como un vehículo para comprender nuestro planeta, generar conciencia sobre sus amenazas e imaginarlo de cara al futuro para las nuevas generaciones.

Bajo esa premisa acaba de abrir sus puertas el renovado Base Camp, que servirá como sede central de National Geographic Society en Washington D.C., un ambicioso proyecto respaldado por Rolex que redefine la manera en que la exploración contemporánea se conecta con el público.

La unión no es una novedad. Rolex ocupa un lugar fundamental en esta historia. Mucho antes de que la exploración se transformara en un concepto ligado a la sostenibilidad y la conservación ambiental, la relojera suiza ya acompañaba algunas de las expediciones más emblemáticas del siglo XX. En 1953, Rolex equipó la histórica expedición en la que Sir Edmund Hillary y Tenzing Norgay alcanzaron por primera vez la cima del Everest. Un año más tarde, National Geographic relató aquella hazaña en las páginas de su revista, dando inicio a una alianza que hoy suma más de siete décadas.
Con el paso de los años, ambas instituciones encontraron un terreno común apoyando a científicos, exploradores y conservacionistas capaces de ampliar los límites del conocimiento humano. Esa colaboración se fortaleció todavía más en 2011 con la creación del Rolex National Geographic Explorer of the Year, un premio que ambos entregan todos los años en conjunto para reconocer a líderes en la exploración, que, a través de su extraordiniario trabajo, nos ponen en contacto con los retos más cruciales para el futuro del planeta.
Ahora, esa visión compartida toma forma física en el nuevo Base Camp, una profunda transformación de la sede histórica de la National Geographic Society en Washington D.C. El proyecto servirá como un punto de encuentro para exploradores, científicos y visitantes de todo el mundo. Un espacio donde quienes regresan del campo –de expediciones en la Amazonia, investigaciones polares o proyectos de conservación marina– puedan compartir hallazgos, conectar con otros especialistas y acercar sus experiencias al público general.

El eje más visible de esta renovación es el nuevo Museum of Exploration, una experiencia inmersiva diseñada para acercar el trabajo de los exploradores contemporáneos a nuevas audiencias. Rolex participa como socio fundador y principal aliado de la inauguración del museo, que utiliza tecnología interactiva, narrativas audiovisuales y exhibiciones educativas para mostrar algunas de las investigaciones y expediciones más relevantes de la actualidad.
Uno de los espacios más interesantes dentro del complejo es Rolex Explorers Landing, una instalación dedicada a las historias detrás de la exploración. La exhibición reúne objetos emblemáticos utilizados en expediciones históricas, entre ellos el traje presurizado de buceo que la oceanógrafa y Testimonial del Rolex, Sylvia Earle, utilizó en 1979 para realizar la caminata submarina sin conexión más profunda de la historia. Dividido en cuatro secciones –Spark, Trek, Purpose e Impact– el recorrido explora cómo todas las expediciones nacen de una simple idea con el potencial de transformar nuestra relación con el planeta.

No se trata únicamente de celebrar la exploración como aventura, sino de entenderla como una herramienta para proteger el futuro. En tiempos donde las crisis ambientales suelen sentirse abstractas o lejanas, espacios como este buscan hacer tangible el conocimiento científico, con lugares capaces de inspirar. Porque detrás de cada expedición existe mucho más que una fotografía espectacular o un récord. Hay años de investigación, colaboración entre comunidades, trabajo de conservación y una convicción compartida de que todavía vale la pena comprender y cuidar el planeta que habitamos.
Con su iniciativa Perpetual Planet, Rolex apoya proyectos que transforman vidas y comunidades enteras, con el objetivo de construir un mejor planeta para todos. En Travesías, estamos dedicados a explorar el mundo con una mirada consciente y a contar historias que celebran la profunda conexión entre los viajes y la preservación, valores que compartimos profundamente. Por eso, y gracias a una larga relación con Rolex —una marca que, como nosotros, cree en la calidad, la innovación, la determinación y el espíritu emprendedor—, presentamos Guardianes del Planeta, una serie de perfiles sobre verdaderos catalizadores del cambio que trabajan por un futuro más sostenible y duradero.
Para más información, visita rolex.org #PerpetualPlanet