Mau Otero y la misión por surfear la ola más grande del mundo

Uno de los viajeros extraordinarios que escogimos para reconocer en la primera edición de 21 Travesías.

28 May 2026

¿Sabes qué se necesita para surfear una de las olas más grandes del mundo? No es sólo fuerza o técnica, o valentía. Es algo más difícil de explicar, pero imposible de ignorar cuando lo ves en alguien como Mau Otero: un poliatleta extremo y creador de contenido mexicano, cuya perseverancia lo ha llevado a cumplir cada uno de los retos que se ha propuesto desde temprana edad.

La primera vez que muchos vieron a Mau fue mientras cruzaba en cuerda floja las torres del Pantalón, en Bosques de Santa Fe. Pero ese fue solamente el inicio de una serie de retos que lo han puesto en el ojo de cientos de personas. Actualmente, también practica paracaidismo y surf, una disciplina que fue perfeccionando para enfrentarse a uno de los retos más grandes del mundo, literalmente.

Su hambre de aventura lo llevó a Nazaré, un pequeño pueblo pesquero portugués que en invierno se transforma en uno de los escenarios más extremos del planeta. Nazaré es famoso por tener algunas de las olas más grandes del mundo debido a un fenómeno natural muy específico: un cañón submarino gigantesco que canaliza y amplifica la fuerza del océano. Esto hace que las olas puedan superar los 20 o 30 metros de altura.

Esta travesía no empezó comprando un vuelo ni con una invitación a competir. Empezó mucho antes, en lo invisible, en la disciplina que nadie aplaude, en el entrenamiento constante, en el tipo de decisiones que se toman cuando nadie está viendo.

Surfear este lugar no es sólo “ir y hacerlo”. Hay que entender que el mar no es un escenario, sino una fuerza viva. Cada ola es diferente, cada sesión depende de factores que no puedes controlar. Es saber leer, esperar o retirarte si es necesario. Es tener un equipo que confía en ti tanto como tú en él. Es sincronía, estrategia, intuición y respeto.

Mientras leía sobre Nazaré (con sus olas descritas como extremas, impredecibles, profundas, espectaculares) no podía evitar pensar que esas palabras también se aplicarían a quienes se atreven a enfrentarlas. Porque hay algo en ese tipo de lugares que no sólo revela quién eres, sino que te exige expandirte. Y Mau lo hizo, desde una conexión muy clara con su entorno y consigo mismo. Cuando empezamos a conceptualizar la primera edición de 21 Travesías, supimos que no se trataba de elegir logros evidentes, sino historias en las que el viaje realmente cambia a quien lo vive y a quien lo sigue. Y por eso buscamos a Mau Otero, no tanto por haber llegado a Nazaré ni por haber surfeado una ola de semejante tamaño, sino por todo lo que ocurrió antes de ese momento.

Su travesía fue la construcción silenciosa de un sueño, la constancia, la capacidad de prepararte para algo que todavía no sabes si va a suceder. Porque hay una diferencia enorme entre querer algo y estar listo para sostenerlo. Y eso fue uno de los aspectos que más nos gustó sobre su viaje: más que un sueño cumplido, se trata de la persona en que Mau se convirtió para poder vivir ese momento.

Hacer las cosas a la ligera no es su estilo. Nunca lo ha sido. Estar bien preparado no es sólo una ventaja, es una forma de respeto al mar, a su equipo, a su propio proceso. Es entender que hay sueños que requieren más de ti de lo que inicialmente creías y, aun así, decides quedarte. Porque nadie llega a un lugar como Nazaré como la misma persona que era cuando empezó a soñarlo.

Hay una transformación inevitable en el camino. Una que no siempre es visible, pero que lo cambia todo: mentalidad, resistencia, tu manera de reaccionar frente al miedo. Quizá por eso la historia de Mau Otero es más inspiradora por lo que logró, por la consistencia, la paciencia, la capacidad de sostener una visión. Al final, no se trató sólo de surfear una de las olas más grandes del mundo. Se trató de convertirse en alguien que puede sostenerla y creo que eso es lo que hacen los viajes en los humanos que los transitan: les regalan una nueva versión de ellos que no sabían que existía.

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