Más allá de vistas bonitas: los teleféricos y funiculares están revolucionando el transporte público

¿Te imaginas llegar a casa a bordo de un teleférico o en un funicular? En muchas ciudades del mundo esto ya es posible.

14 Nov 2022

Foto: Yaroslava Borz para Pexels

Mucho más que simples medios de transporte público, los teleféricos y funiculares del mundo son máquinas para el asombro y la contemplación. Incluso desde los primeros prototipos, diseñados en Europa en el siglo XIX, algunos mecanismos se concibieron como una atracción turística. Por su velocidad, no mayor a los 14 metros por segundo, los paisajes que recorre y su uso moderno, no pensamos que su función tenga mucho que ver con las redes de transporte que a diario resuelven los trayectos de la ciudad.

Foto: Getty Images

Sin embargo, cada vez más personas alrededor del mundo empiezan a usarlos para llegar a casa o al trabajo. En grandes ciudades como Estambul, Medellín o incluso la Ciudad de México, que inauguró su Cablebús a mediados de 2021 en Iztapalapa y Gustavo A. Madero, esto ya es una realidad. En estos lugares miles de usuarios le dan a sus teleféricos y funiculares el mismo uso que camiones o vagones de su transporte público.

Las ventajas sobran: desde las alturas pueden ser ajenos al tráfico y al caos de las calles, llegan a lugares inaccesibles para otros vehículos, sus viajes son eficientes y su fabricación y mantenimiento baratos en comparación a otros transportes como el metro. Eso sin contar que cada recorrido se convierte en una especie de aventura inesperada, muy diferente a lo que el transporte público tradicional nos tiene acostumbrados.

Cablebús, el teleférico de la Ciudad de México. Foto: Wikipedia

Si en la oscuridad de los túneles de metro ni siquiera vale la pena levantar la vista del celular o de algún libro que nos acompañe, en estos trayectos no queremos despegar la cara de la ventana y dejar de observar los paisajes que se extienden a nuestros pies. 

En Colombia, pioneros sudamericanos de esta nueva forma de transporte público, ya han inaugurado 11 líneas de teleférico en sus principales ciudades, desde la primera en Medellín hace 18 años. Siguiendo el ejemplo, los bolivianos han llevado el sistema a otro nivel, con 10 estaciones para las ciudades de La Paz y El Alto, donde más de 42 millones de pasajeros son beneficiados todos los años.

En Estambul el funicular no es ninguna novedad. Funcionado desde 1875, la línea que va de Karaköy hasta la Plaza de Tünel es considerada el segundo transporte público más antiguo del mundo, solo por detrás del metro de Londres. Desde entonces, el sistema ha crecido a cuatro líneas que conectan los puntos más altos de la ciudad, la última inaugurada apenas este año.

Más lugares seguirán sumándose a esta tendencia para llegar hasta sus puntos más altos y de difícil acceso. La Ciudad de México tiene planes para al menos otras dos líneas de teleférico, una que conectará las cuatro secciones de Chapultepec. Santiago de Chile y Ciudad de Guatemala también están construyendo sus propios sistemas y esperan inaugurarlos a más tardar en 2024. Estos viajes de ensueño muy pronto podrán convertirse en una realidad para mejorar nuestro estilo de vida, sin tráfico ni caos y con las mejores vistas de la ciudad.

Foto: Ali Kazal para Pexels

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