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La historia del descanso: así ha evolucionado la comodidad de las camas de hotel

Uno de los aspectos más destacables de cualquier experiencia de hospitalidad es una buena cama. Pero el perfeccionamiento del descanso ha llevado su tiempo.

POR: Paulina Espinosa

Con el auge de las posadas europeas y los primeros hoteles en los siglos XVII y XVIII, la cama empezó a ganar protagonismo como el amenity más codiciado. Los colchones de plumas y crin de caballo, montados sobre bases más firmes, transformaron el descanso en una medida de estatus. Dormir bien empezó a asociarse con la clase alta, pues era un privilegio reservado para pocos.

En el siglo XIX , la revolución industrial marcó el inicio de la hospitalidad moderna. El ferrocarril impulsó los grandes hoteles y la necesidad de un descanso confiable.

La primera patente del colchón de resortes en 1865 cambió el juego: camas más higiénicas y pensadas para distintos cuerpos, lo que dio origen a las bases de la comodidad que ahora damos por hecho con los colchones que tenemos.

Con el tiempo, la cama dejó de ser un lujo aislado para convertirse en el eje de la experiencia hotelera. Hoy, marcas como Four Seasons entienden el descanso como parte del viaje. Su reciente rediseño propone habitaciones que funcionan como refugios después de un día intenso y en ellas el Four Seasons Signature Mattress destaca por regular la temperatura, adaptarse al cuerpo y favorecer un sueño profundo sin interrupciones.

El descanso se completa con detalles que no buscan robar la atención, pero sí dar coherencia y expandir tu experiencia. Amenidades de BYREDO en todas las habitaciones, la clásica bata de Four Seasons, pantuflas y un servicio de housekeeping que hace que todo fluya sin esfuerzo. El resultado es una experiencia tranquila y cuidada, pensada para bajar el ritmo, recargar la energía y vivir la ciudad con calma, incluso en días de Mundial.

 
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