El bullicio es la norma en el aeropuerto internacional Harry Reid de Las Vegas. Por eso, el pasado 2 de febrero, la presencia de un perro solitario atado con su correa al mostrador de la aerolínea JetBlue no llamó demasiado la atención. Hasta que pasó el tiempo y nadie parecía reclamarlo. La historia terminó dándole la vuelta al mundo.
El perro, un goldendoodle de unos dos años, había sido abandonado después de que su propietaria fuera requerida de documentación adicional para poder volar con él como animal de servicio. En lugar de resolver el trámite, la mujer decidió dejarlo atrás y continuar hacia su puerta de embarque. Los empleados del aeropuerto alertaron a la policía al ver al animal atado y visiblemente confundido.

Los agentes localizaron a la mujer poco después en su puerta de salida. Según las autoridades, fue arrestada por abandono animal y por resistirse a los oficiales cuando la escoltaban de regreso al mostrador donde había dejado al perro. Mientras tanto, el animal quedó bajo el cuidado de los trabajadores del aeropuerto y posteriormente fue trasladado a servicios de protección animal, iniciando un breve pero intenso viaje que cambiaría su destino.
Tras el período legal de diez días en el que su dueña podía reclamarlo, algo que nunca ocurrió, el perro fue entregado a la organización Retriever Rescue of Las Vegas. Allí recibió un nombre inspirado en el lugar donde comenzó su inesperada aventura: JetBlue. La policía difundió su historia en redes sociales y su caso corrió como la pólvora. Miles de personas de distintos lugares del mundo escribieron para adoptarlo; el refugio llegó a recibir más de 10,000 correos electrónicos y hasta 2,700 solicitudes preguntando por el goldendoodle.

Sin embargo, el destino de JetBlue estaba más cerca de lo que se pensaba. Entre los oficiales que respondieron aquella noche en el aeropuerto estaba un policía de Las Vegas que llevaba meses intentando adoptar un perro a través de la misma organización. Tras evaluar las solicitudes, el refugio decidió que el destino de JetBlue estaba, curiosamente, con uno de los agentes que habían participado en su rescate.
Así, el perro que había sido dejado atrás en un aeropuerto terminó aterrizando en un hogar. Hoy vive con la familia del policía y su nueva historia apenas comienza.