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¿Dónde estarás durante el Mundial? Una guía de cada sede

Aunque quizá las sedes más populares ya estarán saturadas, esta es una guía por ciudades que no suelen ser la primera opción en un viaje.

POR: Paulina Espinosa, Iker Jáuregui

Estamos a muy pocos días de que nuestras conversaciones y nuestra atención queden completamente ocupadas por el futbol. A menos de un mes de la Copa del Mundo, que este 2026 sucederá en sedes de Estados Unidos, México y Canadá, aún tienes tiempo suficiente de hacer planes para estas más cerca que nadie de la actividad mundialista.

Aunque quizá las sedes más populares ya estarán saturadas, esta es una guía por ciudades que no suelen ser la primera opción en un viaje pero que serán el epicentro de la pasión para los aficionados y una buena sorpresa entre viajeros.

Toronto

En 2026, Toronto será una de las ciudades anfitrionas del Mundial y, para muchos viajeros, la puerta de entrada a Canadá. Más allá de los estadios y los partidos, la ciudad ofrece una mezcla muy clara: barrios caminables, buena gastronomía, mucho bienestar y una escena cultural sólida. Es un lugar donde los edificios altos están junto al lago, los barrios se sienten como mundos distintos y cada persona tiene su lugar favorito para ir por algo de comer en la noche. Aquí tratamos de reunir los lugares clave para que puedas organizar tus días entre partido y partido.

El Toronto Stadium será la sede mundialista. Está ubicado dentro de Exhibition Place, en la zona oeste de Downtown, justo frente al lago Ontario. Es un espacio enorme junto al agua que lleva décadas recibiendo conciertos, ferias y eventos masivos, así que sabe perfectamente cómo manejar multitudes y grandes momentos. Eso sí, la vista cuando llegas es impresionante gracias al lago.

¿Dónde quedarse?

Una base estratégica es tener un buen hotel. 1 Hotel Toronto, ubicado en Downtown, en el King West Village, está cerca del estadio. Se trata de un hotel de lujo con

un enfoque sostenible y un diseño altamente cuidado, con habitaciones amplias, materiales naturales y mucha luz. La zona es práctica: desde aquí puedes llegar caminando al estadio en 16 minutos, en bici o en trayectos cortos en Uber. Aunque si prefieres un clásico de clásicos, el Four Seasons Toronto se encuentra en el barrio de Yorkville, un poquito más retirado del estadio, pero en realidad nada grave.

¿Dónde comer y beber?

En el plano gastronómico, el recorrido puede empezar en el distrito financiero con Hello Nori, un bar de sushi especializado en hand rolls preparados al momento. Es una opción rápida que vale la pena, ideal para una comida entre actividades.

En Geary Avenue, una zona industrial que se ha transformado, está General Public, un restaurante inspirado en el típico pub inglés, pero con un diseño increíble. Su cocina es de influencia internacional y tiene un ambiente relajado. Uno de los puntos que más vale la pena explorar con calma es Ossington Avenue, en el West Side, sobre todo si eres de los que ama ser cool y visitar los lugares trendy. Ossington recuerda a Notting Hill en Londres por sus casas de colores, pero al mismo tiempo a Pacific Heights, en San Francisco, con sus miles de restaurantes, tiendas y cafés. En esta avenida se encuentra The Lunch Lady, conocido por su cocina vietnamita llena de hierbas frescas y sabores intensos. Eso sí, Ossington se disfruta caminando mientras se entra sin un plan fijo a diferentes tiendas y lugares.

En Kensington Market, uno de los barrios más diversos y alternativos de la ciudad, está Sunny’s Chinese, conocido por su cocina cantonesa en un ambiente informal y muy local. Es una buena manera de entender el carácter multicultural de Toronto.

Otros puntos destacados son Maha’s, famoso por su brunch egipcio con sabores especiados y bien definidos, y The Frederick, que trabaja cocina contemporánea de Canadá con ingredientes de temporada.

Para cerrar el recorrido gastronómico, no te puedes perder el histórico St. Lawrence Market. Es clave para entender la tradición culinaria local, con puestos de productores y especialidades regionales. El más reciente es Waterworks Food Hall, un espacio que reúne distintos conceptos de comida bajo un mismo techo en un ambiente animado.

¿Qué hacer?

Obvio, sabemos que querrás aprovechar el viaje para conocer la ciudad, así que uno de los íconos de esta es la CN Tower, en Entertainment District. Con 553 metros de altura, ofrece vistas panorámicas del skyline y del lago Ontario.

La parte cultural incluye el Gardiner Museum, dedicado a la cerámica. Además de exposiciones, ofrece talleres donde puedes trabajar el barro y desconectarte un par de horas del ritmo del viaje. El barrio The Beaches ofrece un ambiente más residencial, con un paseo frente al lago. Otro imperdible es el Royal Ontario Museum, pues tiene exposiciones que van desde dinosaurios hasta historia mundial.

Si prefieres los planes al aire libre, una de las principales características de esta ciudad, puedes recorrer en kayak o paddle board las islas de Toronto, o para poner tu adrenalina a tope siempre puedes subir a la CN Tower y hacer el EdgeWalk: básicamente, asomarte más allá del borde por decisión propia.

Toronto es una ciudad llena de actividades diferentes y para todo tipo de público, por lo que, si estás buscando conocer experiencias un poco más wellness, sobre el lago Ontario está Löyly Floating Sauna, un sauna en una cabaña flotante que cuenta con una alberca fría, la cual te permite hacer baños de contraste con vista al lago; así se logra, casi siempre, una relajación profunda, necesaria después de la euforia que se vive en los estadios. Para continuar con planes fuera de lo común, en Ossington también está Formula Fig, un estudio enfocado en skincare que ofrece tratamientos personalizados con tecnología avanzada y que se ha convertido en la sensación de Hollywood.

Vancouver

En 2026, Vancouver será una de las sedes de la Copa del Mundo 2026. Es una ciudad fácil de amar, sobre todo si eres de los que se escapa al bosque cuando está en la ciudad o si ama el estilo conocido como Patagonia. Está rodeada de mar y montañas, es muy verde y se vive a un ritmo más tranquilo que en otras grandes ciudades. Aquí, la gente camina mucho, usa bici, pasa tiempo al aire libre y come bien, sin que nada se sienta complicado. Combina a la perfección lo cosmopolita con la calma de la naturaleza.

El centro es chico y práctico, con barrios que cambian de ambiente en pocas cuadras: zonas residenciales tranquilas, áreas con restaurantes y paseos junto al agua que se usan tanto para caminar como para sentarse a no hacer nada. Vancouver no es una ciudad de prisas, refleja más bien el equilibrio entre ciudad y naturaleza, algo que se nota desde el primer día.

Todos los partidos serán en el BC Place. El estadio está en el centro de la ciudad, junto a False Creek, y es fácil llegar en transporte público o caminando. Tiene capacidad para más de 50,000 personas y, como suele llover en Vancouver, por suerte su techo está diseñado para abrirse o cerrarse según el clima. Sin embargo, más allá de cualquier estadio o plan relacionado con el futbol, tenemos la mejor guía para disfrutar Vancouver.

¿Dónde quedarse?

Una de las mejores opciones es JW Marriott Parq Vancouver, ubicado prácticamente junto al BC Place. Este hotel forma parte del complejo Parq Vancouver y es ideal si quieres estar a unos minutos caminando del estadio. Las habitaciones son amplias, con vistas a la ciudad o las montañas, y el hotel cuenta con rooftop lounge, spa y varios restaurantes dentro del mismo complejo.

Otra opción es Fairmont Pacific Rim, uno de los hoteles de lujo más reconocidos de la ciudad. Está ubicado frente al agua, en Coal Harbour, y combina un diseño con vistas al puerto y las montañas. Además de sus suites y el spa, tiene restaurantes y bares premiados, que lo convierten en una excelente base para explorar el downtown y llegar fácilmente al estadio.

Para quienes prefieren un hotel más boutique, Loden Hotel es una gran alternativa. Es un hotel pequeño con servicio muy personalizado y una ubicación tranquila en el downtown, cerca del seawall y Stanley Park, lo que permite moverse fácilmente por la ciudad.

¿Dónde comer y beber?

En Vancouver es fácil moverse hacia los barrios más conocidos, como Main Street, una zona llena de cafés, tiendas y restaurantes que reflejan el vibe de la ciudad. Ahí mismo se encuentra Published on Main, uno de los restaurantes más conocidos de Canadá por su cocina creativa, y Burdock & Co., conocido por su enfoque en ingredientes locales de temporada de la costa oeste.

Aunque todas las ciudades suelen tener un Chinatown, el de Vancouver vale la pena. Muy cerca está Bao Bei Chinese Brasserie, un restaurante moderno que reinterpretó la cocina china tradicional con un enfoque actual. Para quienes buscan propuestas centradas en ingredientes frescos y técnicas contemporáneas, Farmer’s Apprentice destaca por sus menús de temporada, mientras que Folke ha ganado popularidad gracias a todas las personas que han preferido mantener una dieta vegetal.

Antes de salir para recorrer la ciudad, muchos locales empiezan el día en Medina Café, uno de los lugares más populares para un brunch, famoso por sus waffles belgas, su flatbread con mascarpone y miel (imperdible), y su café.

Por la noche, Vancouver demuestra su cercanía con el Pacífico gracias a su escena japonesa. Masayoshi, dirigido por el chef Masayoshi Baba, ofrece una experiencia de omakase, mientras que Okeya Kyujiro lleva el ritual del sushi a una experiencia casi teatral.

Para algo diferente, La Quercia aún es uno de los favoritos de la ciudad para comer pasta artesanal italiana en un ambiente muy hogareño y acogedor.

¿Qué hacer?

En Vancouver, la naturaleza y la vida de la ciudad conviven de una manera muy natural. Uno de los mejores planes para empezar a conocer la ciudad es recorrer el seawall de Stanley Park, ya sea caminando o en bicicleta, un circuito que rodea el parque con vistas al mar, las montañas y el skyline. Otro de los planes más clásicos es cruzar el Capilano Suspension Bridge, un puente colgante de unos 140 metros de largo suspendido a unos 70 metros sobre el río, rodeado de un bosque de cedros y abetos.

Para quienes quieren vistas más amplias, también está Grouse Mountain, conocida como the peak of Vancouver. Se puede subir en teleférico o hacer el famoso Grouse Grind, una caminata bastante intensa con miles de escalones que atraviesa el bosque hasta la cima.

La ciudad también invita a pasar tiempo junto al agua. Kitsilano Beach es una de las playas más conocidas, con vistas hacia English Bay y un ambiente relajado, donde mucha gente va a nadar, caminar o simplemente ver el atardecer.

En Chinatown se encuentra el Chinatown Storytelling Centre, que ayuda a entender la historia de la comunidad chino-canadiense.

Y por último, si a tu viaje futbolero también quieres sumarle un poco de cultura, el Museo de Antropología, en el campus de la University of British Columbia, es uno de los más importantes de la ciudad y destaca por su colección de arte y objetos de las culturas indígenas del noroeste del Pacífico, además de sus enormes tótems y canoas tradicionales. También vale la pena visitar el Beaty Biodiversity Museum, un museo de historia natural conocido por un impresionante esqueleto de ballena azul de más de 25 metros y por sus colecciones de especies del Pacífico canadiense.

Kansas City

De entre las 16 sedes que recibirán juegos de la Copa del Mundo en 2026 es posible que Kansas City sea la del perfil más discreto. Comparada con urbes como Ciudad de México, Nueva York o Los Ángeles, esta ciudad de Misuri no cuenta con la misma influencia cultural ni con la popularidad internacional de otros destinos por donde pasará la justa. Su ubicación geográfica, considerablemente alejada de otras sedes, tampoco ayuda. Es, digamos, la opción menos obvia para este verano. Sin embargo, eso también podría ser una ventaja.

La elección de Kansas City como anfitrión del torneo más importante del mundo se justifica por su amplia tradición deportiva. La ciudad vive por y para sus equipos locales, además de contar con uno de los estadios más impresionantes de Estados Unidos: Arrowhead, certificado por Guinness World Records como el recinto deportivo al aire libre más ruidoso del mundo. El deporte aquí está rodeado de tradiciones como el tailgate, la costumbre de llegar horas antes al estacionamiento del estadio para convivir entre aficionados, cocinar en un asador y tomarse algo rodeados de música.

Kansas City es una ciudad llena de historia y autenticidad, razones suficientes para incluirla en el itinerario mundialista, sobre todo si buscas un destino por descubrir y que probablemente no estará tan saturado como otros.

¿Dónde quedarse?

Como otros destinos de esta región, la geografía de Kansas City se despliega en una amplia zona metropolitana que incluye suburbios y otros poblados cercanos, lo que la convierte en la vigesimosexta ciudad más grande de Estados Unidos. Sin embargo, la mayoría de los lugares que valen la pena se concentran en los barrios del centro. Además, para los días del Mundial, el comité organizador ha anunciado un servicio de transporte para que los aficionados puedan moverse a lo largo y ancho de la ciudad, entre el estadio, su hospedaje y los fan fests, por lo que la ubicación de tu hotel tampoco es cuestión de vida o muerte.

Justo en el corazón de la ciudad, donde también sucede la actividad comercial y empresarial, se concentran los hoteles de mayor lujo y reputación del destino, como Amabassador, Savoy, Hilton President y Kansas City Hotel, en un edificio histórico de principios del siglo XIX .

Más al sur, la zona de Country Club Plaza también es una buena opción para quedarse, lejos del bullicio urbano, pero bien conectada con toda la actividad de Kansas City. Ahí encontrarás otro Hilton, además de The Raphael, una opción boutique de 126 habitaciones con un diseño clásico, parte de Autograph Collection.

¿Dónde comer y beber?

La escena culinaria de Kansas City se define históricamente con tres letras: BBQ. Durante los años del wild west, esta era la puerta de entrada al mundo vaquero y la tradición ganadera ha trascendido hasta nuestra época. En los años veinte, la fiebre del asador brotó en la ciudad, encendida por migrantes que llegaron del sur del país, además de una abundancia de carne vacuna y madera para ahumar.

Durante esos primeros años se alcanzó un método muy preciso, que consiste en cocinar la carne a fuego lento durante largas horas, a veces un día entero, para conseguir el bocado más suave posible. Muchas instituciones se han forjado de acuerdo con esa fórmula, como Arthur Bryant’s o Gates Bar-B-Q, ambos fundados hace más de siete décadas. Hablamos de una tradición que se ha expandido a base de orgullo y experimentación, con más de cien restaurantes dedicados a la carne en Kansas City y una nueva oleada de asadores, entre los que destacan Scott’s Kitchen o Night Goat Barbecue, un pop-up que sólo sucede los jueves en el restaurante Fox and Pearl.

Aunque el BBQ es la verdadera joya de la ciudad –una razón por la que incluso viajeros gastronómicos incluyen a Kansas City en su itinerario–, la oferta culinaria en la actualidad también se ha diversificado. Le Fou Frog, por ejemplo, es un restaurante de cocina francesa tradicional que se ha ganado a los locales, o The Italian Sausage Company, un deli especializado en charcutería italiana a donde hay que ir por sus sándwiches.

Por la noche, el centro de Kansas City permanece despierto con bares clásicos de música en vivo, pero también hay ciertos proyectos contemporáneos que se han enfocado en una mixología más compleja. Campground, un espacio abierto cerca del río Misuri, es perfecto para el calor del verano mundialista.

¿Qué hacer?

Además de su deporte y su BBQ, la otra gran razón que hace famosa a Kansas City en el resto de Estados Unidos es el jazz. Aunque no es un invento local –en realidad, el género surgió en Nueva Orleans–, en Kansas City encontró uno de sus baluartes debido a que fue una de las ciudades más permisivas y abiertas del país. Leyendas como Charlie Parker forjaron sus carreras en los bares del histórico corredor 18th & Vines, donde todavía hay más de 40 clubes nocturnos para escuchar música en vivo, como los icónicos Phoenix y Green Lady Lounge.

El otro núcleo cultural está en Crossroads Arts District, un barrio que concentra más de 60 galerías y estudios, los cuales abren sus puertas a los visitantes el primer viernes de cada mes para el First Friday Art Walk. The Nelson-Atkins Museum of Art y el Kemper Museum of Contemporary Art son otros dos imperdibles si lo que buscas es arte contemporáneo. Tampoco puedes dejar de darte una vuelta por el Kauffman Center, un teatro para artes performativas cuya estructura, diseñada por el arquitecto Moshe Safdie, se ha convertido en otro de los íconos modernos de la ciudad.

Atlanta

Esta no es la primera vez que Atlanta se prepara para recibir al mundo entero. La ciudad ya fue anfitriona de los Juegos Olímpicos de 1996, lo que dejó un enorme legado por todo el destino, como el Parque Olímpico Centenario, que tras la justa se convirtió en el corazón de la ciudad.

Hablamos de una de las capitales culturales del sureste de Estados Unidos, una región conocida por su tremendo arraigo identitario, reflejado con mucha claridad en la cocina o la música, pero que tiene muchas otras formas de sorprender más allá de los límites de esa idiosincrasia.

Para quienes viajarán este verano con motivo del Mundial, Atlanta puede ser un destino para considerar si precisamente se busca algo fuera de las típicas paradas turísticas en Estados Unidos. El moderno e impresionante Mercedes-Benz Stadium, donde habrá ocho partidos, incluyendo una semifinal, ya es pretexto suficiente para hacer el viaje.

¿Dónde quedarse?

Atlanta es una ciudad muy extensa, la novena de Estados Unidos por tamaño y el lugar 36 por su población. Toda esa actividad y vida se contienen en 45 barrios muy diversos y diferentes entre ellos, cada uno con su propia personalidad, que convierten la elección de hospedaje en todo un dilema.

A diferencia de otros grandes estadios en esta justa mundialista, a los que sólo se tiene acceso recorriendo distancias considerables, el Mercedes-Benz Stadium se encuentra a escasos 10 minutos en auto del centro de Atlanta. Quedarse en Downtown es una buena opción, también porque la oferta de hospitalidad abunda en la zona. Hay hoteles como el Hyatt Regency, conocido por su revolucionario atrio de 22 pisos, Candler, Ritz Carlton o Signia de Hilton, a unos pocos pasos del estadio.

El barrio de Buckhead, al norte del centro, concentra el lujo de la ciudad, con boutiques y restaurantes de fine dining, además de propiedades de cadenas hoteleras con reputación mundial, como JW Marriott, St. Regis o Waldorf. Para una experiencia un poco más urbana y relajada, Midtown es conocido como “el corazón de las artes”, rodeado de museos y teatros. Ahí puedes alojarte en el Four Seasons o el Epicurean.

¿Dónde comer y beber?

El sureste de Estados Unidos tiene una marcada tendencia culinaria hacia el soul food, ese término que se ha acuñado, con mucha precisión, para referirse a la cocina afroamericana sureña más auténtica, enfocada en el confort y que gira en torno al grill y la fritura. De hecho, los dos platillos icónicos de la región son el BBQ y el pollo frito, además de todo lo que podría encontrarse a su alrededor, como bísquets, alitas picantes o waffles (sí, esa extraña combinación con pollo frito está muy presente aquí).

Un compilado de lo mejor de toda esa tradición probablemente puede encontrarse en The Beautiful Restaurant, que lleva cuatro décadas como la meca culinaria de la ciudad, incluso referenciado en letras de íconos del hip hop local como Goodie Mob. Matthews Cafeteria y Paschal’s son otros imperdibles del soul food, este último con una ubicación secundaria en el aeropuerto.

Como extensión de esos sabores típicos, Atlanta no ha podido ignorar la influencia de las comunidades migrantes que la han hecho su hogar y mucha de la escena más novedosa de la ciudad se compone de cocina internacional. Desde thai, en restaurantes como Talant Market, hasta influencias latinas en proyectos como La Semilla.

Para cerrar la noche, Johnny’s Hideaway es el club de antaño en la ciudad, con 46 años de música hasta las 3:00 a.m. Para algo más tranquilo está la mixología de Necessary Purveyor o la selección de vinos de Madeira Park, el wine bar que causa sensación desde su reciente apertura.

¿Qué hacer?

Su historia, cultura e industria hacen de Atlanta una ciudad sumamente influyente en su región y el resto de Estados Unidos. Ha sido el epicentro de movimientos sociales profundos; de hecho, Martin Luther King Jr. nació y está enterrado aquí. También es la sede y el lugar de origen de Coca Cola, además de una de las ciudades más importantes para la historia de géneros imprescindibles de la música estadounidense, desde el hip hop hasta el soul y el blues.

El Blind Willie’s es uno de los clubes de blues más emblemáticos en todo el país, con música en vivo todos los días. En la actualidad, la cultura de la ciudad suele centrarse en el High Museum of Art, con una colección de más de 20,000 piezas de arte contemporáneo.

Por otro lado, la mejor cara de Atlanta está al aire libre. No por nada suelen decir que es la “ciudad dentro de un bosque”. Más de 340 parques rodean las calles de Atlanta, entre los que destaca el Parque Olímpico Centenario, además de su impresionante jardín botánico.

Houston

Ciudades como Houston justifican que este sea el primer Mundial compartido entre tres diferentes países. Pocos lugares reflejan tanto el intenso intercambio cultural que se ha formado en el norte de América. Esta es la cuna del tex-mex, del rodeo, la ciudad donde Selena triunfó y la capital internacional del BBQ. Entre tanta historia y tradición en común, las fronteras se difuminan y los muros se vuelven absurdos.

Además, con cinco equipos profesionales, es una ciudad deportiva en toda regla. De hecho, a diferencia de otras sedes en Estados Unidos, Houston incluso tiene tradición futbolera. Su equipo local, el Dynamo, es una de las escuadras con mayor trayectoria y afición en todo el país.

Entre todo, y considerando que se encuentra a poca distancia de otras sedes mundialistas como Dallas o incluso Monterrey, Houston es una de las mejores opciones para este verano de futbol en Estados Unidos.

¿Dónde quedarse?

Como típica ciudad de Estados Unidos, para moverse por Houston es prácticamente imprescindible hacerlo en coche, no porque las distancias sean muy grandes,

sino porque lo mejor de la ciudad se despliega en puntos muy diversos. Teniendo claro y bien asumido que el largo trámite por monstruosas highways de seis o siete carriles es ineludible, entonces la elección de hospedaje se simplifica un poco.

En ese sentido, más que ubicación, la decisión tendría que apelar a la comodidad y el lujo que la ciudad es capaz de ofrecer. Debido a la actividad empresarial de la zona, mucha de la oferta hotelera se concentra en Downtown. Entre los grandes rascacielos hay propiedades de marcas como Four Seasons o Thompson, con todo el lujo que les caracteriza internacionalmente, pero mezclado con una identidad texana muy particular.

Más allá del centro, las opciones se reducen en cuanto al tamaño, pero no en lujo ni comodidad. The Marlene y Saint Agustine son dos hoteles boutique en el barrio de Montrose, una de las zonas más caminables de la ciudad, ideal para conectar con toda la oferta cultural de Houston. En el distrito de Uptown, cerca de grandes malls como The Galleria y River Oaks –el shopping es uno de los grandes atractivos del destino–, también hay opciones como The Chifley o Vesper.

¿Dónde comer y beber?

La faceta gastronómica de Houston es el mejor escaparate de esa diversidad cultural que tanto la caracteriza. Es una escena culinaria muy extensa que se cimenta en sus clásicos esenciales, para después ir complejizándose y expandiéndose hacia nuevos horizontes.

La primera categoría gira en torno al BBQ, el texmex y mariscos traídos de la cercana costa del Golfo. El mejor asador de la ciudad quizá sea The Pit Room. Por su parte, Ninfa’s es considerado la meca de esa controvertida unión entre la cocina mexicana y texana, mientras que Gatlin’s Fins & Feathers es una buena recomendación para pescado y conchas, con el plus de un excelente pollo frito.

A la par de esa profunda tradición se han ido formando auténticos talentos culinarios que justifican la llegada de la Guía Michelin a la ciudad, como los chefs Aaron Bludorn, del restaurante que lleva su apellido, o Hugo Ortega, que con su proyecto Xochi ha llevado opciones mexicanas más auténticas a la ciudad.

Fuera de la influencia que llega de la frontera sur, Houston también es hogar de grandes diásporas asiáticas y africanas que han aportado a la mesa. En Phat Eatery puedes pedir un clásico roti malayo. También hay que hacer una parada en el increíble ChòpnBlọk, inspirado en la cocina del oeste de África, y desde luego hay que hacer espacio para algo de la cocina vietnamí que se ha forjado aquí, surgida de una extraña combinación con sabores cajún, la cual puedes probar en Crawfish and Noodles.

Por la noche o por las tardes de calor texano, vale la pena pasar por un trago a alguno de los bares de coctelería de autor que abundan en los barrios más movidos de Houston, como Granger’s, en pleno distrito de museos, o Maven, que durante el día opera como café de especialidad y en la noche cambia su carta con buena mixología.

¿Qué hacer?

Es evidente que Houston es una ciudad diversa y eso se traduce muy bien en los planes que puedes hacer durante una visita. Lo dicho, uno de los atractivos principales es el shopping. Grandes malls y outlets surgen por diversos puntos de la ciudad. Aunque el tamaño y la abundancia de estos centros comerciales pueden resultar muy abrumadores, hay buenas alternativas para llevárselo con más calma. Boutiques y tiendas de lujo se han juntado en barrios como River Oaks District, una zona ideal para comprar grandes marcas. En contraste, la zona de The Heights reúne varias tiendas de diseño local como Manready, o tiendas de discos como Vinal Edge.

Lo cierto es que Houston tiene mucho más que ofrecer que sólo shopping. Muy cerca del centro se encuentra el Museum District, el núcleo cultural de la ciudad, formado por 19 museos que abarcan desde historia hasta naturaleza y mucho, mucho, arte. El complejo de tres edificios del Museum of Fine Arts es lo más destacado, con una colección de alrededor de 80,000 piezas que recorren la historia del arte desde la prehistoria hasta los estilos contemporáneos. Además está The Menil Collection, un conjunto de galerías en el barrio de Montrose que incluye la legendaria Rothko Chapel.

Dallas

Conocida por tener unos de los hubs aeroportuarios más ocupados en Estados Unidos, gracias a las miles de conexiones que recibe diariamente, y ser la casa de los Dallas Cowboys, nombrada como la franquicia deportiva más valiosa del mundo en 2025, estimada en 13,000 millones de dólares, este verano Dallas también será la ciudad de Estados Unidos que albergará más partidos de futbol durante la Copa Mundial de la FIFA .

Sin embargo, más allá de ser un punto económico importante para nuestro país vecino, Dallas hoy tiene una enorme oferta para disfrutar planes culturales y gastronómicos, y recorrer la ciudad entre partido y partido.

¿Dónde quedarse?

Si eres de los que prefieren opciones clásicas de cadenas grandes y con una trayectoria reconocida, Rosewood Mansion y Ritz-Carlton son opciones que nunca fallan. Sin embargo, si eres de los que prefieren probar hoteles independientes o tipo boutique, también hay alternativas que valen mucho la pena.

Entre ellas está The Adolphus, uno de los hoteles históricos más emblemáticos de la ciudad. Abierto en 1912, este hotel de estilo Beaux-Arts combina lo clásico de Dallas con renovaciones recientes, un favorito tanto de viajeros como de locales.

Otra opción es Swexan, un hotel boutique relativamente nuevo en el uptown y que mezcla la hospitalidad suiza con el estilo texano. Su ubicación permite moverse caminando por varios puntos y el hotel se ha vuelto popular por su rooftop pool y su restaurante Stillwell’s, considerado uno de los mejores steakhouses del área.

¿Dónde comer y beber?

Dallas tiene una escena gastronómica muy variada, que mezcla clásicos locales como la cocina tex-mex o barbacoa estilo Texas con restaurantes más nuevos que han ido marcando tendencia.

Para empezar el día, Sadelle’s y Magnolias Sous le Pont son dos de los lugares favoritos para un brunch. El primero es conocido por su ambiente neoyorkino elegante y sus desayunos grandes, mientras que el segundo tiene un vibe más relajado junto al río, ideal para café y pan recién hecho. Otro café muy popular es White Rhino, que se ha convertido en un punto de encuentro para trabajar o empezar la mañana con un buen café.

Entre los restaurantes que se han vuelto favoritos recientes está Norman’s, un lugar de sushi donde el dip de wasabi se ha vuelto uno de los platos más comentados. También destaca Casabrasa, un restaurante relativamente nuevo con ambiente y hasta DJ algunos días.

Para cenas con más ambiente, Delilah es uno de los lugares más conocidos de la ciudad, con mucho vibe nocturno, ideal para cenar y quedarse a tomar algo.

Entre los clásicos que nunca fallan está Le Bilboquet, famoso por su brunch y por su pollo cajún, así como Il Bracco, donde el spicy gemelli se ha vuelto uno de los platos más pedidos. Otro favorito local es Javier’s, un restaurante mexicano que ya es parte de la tradición de Dallas.

En cuanto a cocina italiana, Milano se ha ganado varios seguidores gracias a su focaccia y su bolognese, mientras que Sister ofrece las pastas favoritas de la ciudad. Para algo más relajado, Rose Café, ubicado junto al Katy Trail, es un buen lugar para parar a tomar una copa de rosé después de caminar o andar en bici.

¿Qué hacer?

Una de las mejores formas de empezar a conocer Dallas es recorrer el Katy Trail, un sendero muy popular para caminar, correr o andar en bicicleta que atraviesa varias zonas de la ciudad.

Para quienes buscan planes culturales, el Dallas Museum of Art es uno de los museos más importantes de la ciudad y tiene una colección que abarca desde arte antiguo hasta contemporáneo. Justo al lado está el Nasher Sculpture Center, un espacio dedicado a esculturas modernas con un jardín al aire libre muy agradable, aunque el calorón en verano luego puede ser muy fuerte.

También vale la pena explorar el Bishop Arts District, una de las zonas más creativas de Dallas, llena de restaurantes, tiendas y pequeños mercados. Otro lugar muy animado es Lower Greenville, donde los fines de semana suelen aparecer mercaditos callejeros con ropa y cosas vintage.

Miami

Hay muchas razones para creer que Miami es la sede más atractiva de la próxima Copa del Mundo. Además de que recibirá auténticos partidazos en el Hard Rock Stadium, es una ciudad perfecta para la atmósfera mundialista que todo viajero quiere probar. Es un destino tan cosmopolita y diverso como cualquiera de las ciudades más grandes de Estados Unidos, pero sin el caos urbano y con una vibra mucho más relajada y festiva.

Situada entre el Atlántico y los Everglades, además se ha convertido en uno de los destinos de lujo más vibrantes del continente: rascacielos que brillan frente a la bahía, hoteles de diseño frente al mar y una escena gastronómica que mezcla influencias latinoamericanas, caribeñas y europeas con una estética exuberante.

En las últimas dos décadas, Miami dejó de ser sólo un destino de playa para transformarse en una capital cultural y gastronómica. Barrios como el Design District o Brickell concentran restaurantes de autor y boutiques de moda, mientras que South Beach es un escenario de glamour donde el día empieza en el mar y termina con cocteles frente a la piscina. El resultado es una ciudad perfecta para el verano: informal, luminosa y siempre icónica.

¿Dónde quedarse?

Esta es una decisión crucial en Miami, que si no se hace con paciencia podría incluso trastocar su encanto. En horas pico, el tráfico puede amenazar con esa sensación ligera que domina durante la mayor parte del día. La ciudad está distribuida básicamente entre la zona costera de Miami Beach, famosa por su vida nocturna y playas, y la parte continental, donde destacan el centro financiero de Brickell, el distrito artístico de Wynwood, Little Havana, donde se vive la intensa herencia cubana de la ciudad, y zonas residenciales como Coconut Grove y Coral Gables.

Cada una tiene sus particularidades, pero por fortuna hay buenas opciones de hospedaje en todas estas zonas. Miami Beach aún conserva algunos de los emblemas más importantes de la hotelería mundial, como el Eden Roc o el Fontainebleau, ambos diseñados por Morris Lapidus, el histórico arquitecto que le dio a esta parte de la ciudad su particular estilo neobarroco. Cerca de ahí también está Four Seasons Hotel at The Surf Club o el moderno Faena. Si quieres considerar otras zonas como Coconut Grove, The St. Regis es una buena opción, mientras que Ritz-Carlton tiene opciones en Bal Harbour.

¿Dónde comer y beber?

La gastronomía de Miami es tan diversa como su población. En una misma noche puedes transitar entre México, Cuba o Jamaica, pero también probar complejos sabores asiáticos y restaurantes con estrellas Michelin.

Entre los restaurantes clásicos está Joe’s Stone Crab, una institución abierta desde 1913, famosa por sus pinzas de cangrejo de piedra de Florida y por un servicio clásico que parece detenido en el tiempo. El intenso movimiento migratorio desde Cuba también ha hecho que la gastronomía de la isla abunde en Miami, como una de sus principales cartas, principalmente en Little Havana, donde hay que probar un clásico sándwich cubano, en Sanguich De Miami, y no dejar de ir a El Versailles por otros platillos tradicionales.

La influencia latina se extiende a la alta cocina de la ciudad, con nuevos talentos en la cocina como el chef colombiano Sebastián Vargas y su proyecto Los Félix, muy enfocado en producto y sustentabilidad, o El Cielo, del también colombiano Juan Manuel Barrientos, dedicado a platillos frescos con esencia caribeña. En paralelo, la cocina asiática se ha vuelto el último hit en Miami, con dignos representantes de sabores tradicionales como los japoneses Hiyakawa en Wynwood, Osaka en Brickell o Tam Tam, el vietnamita favorito de la ciudad.

¿Qué hacer?

Más allá de la playa, Miami ofrece experiencias culturales y urbanas que reflejan su evolución como capital creativa. El Miami Design District es uno de los mejores ejemplos: un barrio donde boutiques de lujo, galerías de arte y esculturas públicas conviven en un entorno urbano diseñado para pasear con calma. Muy cerca del agua se encuentra el Pérez Art Museum Miami, un museo contemporáneo cuya arquitectura abierta y jardines colgantes miran hacia la bahía de Biscayne.

Pero el lujo en Miami también se vive al aire libre. Navegar por Biscayne Bay permite observar el skyline y llegar a islas exclusivas desde el agua, mientras que pasar un día en South Beach aún es uno de los placeres más simples y elegantes de la ciudad: arena blanca, agua turquesa y hoteles históricos que mantienen vivo el glamour tropical que hizo famosa a Miami.

 
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