Así es volar en la nariz de uno de los aviones más icónicos del mundo
Una de las experiencias más codiciadas por los amantes de la aviación.
POR: Paulina Espinosa
El Boeing 747 es uno de esos aviones que cualquiera reconoce, incluso sin saber mucho de aviación. Durante décadas fue sinónimo de viajes largos y una forma diferente de volar. Hoy, cada vez quedan menos en operación comercial y algunas de sus características más especiales se están perdiendo, volviéndose experiencias muy codiciadas entre los amantes de la aviación. Una de ellas se trata de volar justo al frente del avión, literalmente en la nariz.
En ciertos Boeing 747 de Korean Air, la parte delantera del fuselaje tiene una cabina muy pequeña de primera clase, con solo seis asientos. Es un espacio separado del resto del avión, más tranquilo y con una sensación de privacidad poco común en vuelos comerciales.
Un asiento con una vista distinta
El asiento más buscado es el 1A, principalmente por la forma del avión. La curvatura del 747 permite una vista diferente a la habitual: además de las ventanas laterales, se alcanza a ver ligeramente hacia el frente.
La experiencia se complementa con un servicio épico. Korean Air ofrece menús hechos por un chef con estrella Michelin, pensados para funcionar bien a bordo, y ropa de cama de la marca Fred.
El piso superior
Otra de las características principales del 747 es su piso superior, al que se entra por una escalera interna. Ahí se encuentra una cabina de clase ejecutiva más pequeña, con alrededor de 22 asientos, todos con acceso directo al pasillo.
Con la salida gradual del Boeing 747 de las flotas comerciales, volar en una zona como esta se ha vuelto cada vez menos común. Más que una experiencia de lujo, es una forma diferente de viajar y de entender cómo se pensaban los aviones en otra época.
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