¿Todavía se pueden ver mariposas monarca en México?

El viaje de la mariposa monarca es un testimonio anual de resistencia, pero también del frágil equilibrio entre la migración y el mundo que las rodea.

21 Jan 2026

Cada año, cuando el calendario se inclina hacia el frío, ocurre uno de los viajes más extraordinarios de la naturaleza: la migración de las mariposas monarca. Estas pequeñas viajeras de alas naranja y negro emprenden una odisea de hasta 4,000 kilómetros desde Canadá y Estados Unidos rumbo al centro de México, una travesía que ninguna generación completa por sí sola. Es una odisea multigeneracional, que sólo los últimos especímenes nacidos al final del verano pueden culminar, cargando con la memoria de miles de kilómetros para alcanzar los bosques de oyamel donde hibernarán durante el invierno.

A pesar de la resiliencia y la fortaleza de las mariposas, este fenómeno natural corre riesgos incalculables. En décadas recientes se ha encendido una alarma imposible de ignorar: la población de mariposas monarca ha sufrido altibajos dramáticos debido al cambio climático, la pérdida de hábitat y la reducción de plantas esenciales como el algodoncillo en su ruta migratoria.

En la temporada 2023-2024, las mariposas ocuparon apenas unas 0,9 hectáreas de bosque de hibernación, una de las cifras más bajas desde que se monitorea este fenómeno. La temporada 2024-2025 mostró una mejora alentadora —casi duplicando el área ocupada a más de 1,7 hectáreas— pero la cifra sigue bien por debajo de los promedios históricos y la lucha por conservar estos santuarios continúa.

Aquí todavía se pueden ver mariposas monarca en México

Afortunadamente, y gracias al esfuerzo incansable de luchadores sociales y defensores de la naturaleza, esta todavía no es una batalla perdida. A lo largo de la ruta de migración se han creado programas de conservación y concientización claves para proteger a las mariposas monarca y que aún pueden alcanzar el final de su ruta en México.

Si quieres vivir este espectáculo natural en primera persona, el centro del país aún ofrece lugares emblemáticos donde aún se pueden ver millones de mariposas monarca descansando y vibrando entre los árboles durante el invierno:

1. Santuario El Rosario, Michoacán

El más famoso de todos los santuarios, El Rosario es también el primero que muchos viajeros eligen. En los bosques de oyamel que coronan las montañas de la Sierra Madre, las mariposas cuelgan como guirnaldas vivientes de las ramas cada diciembre. Los senderos bien establecidos y el acompañamiento de guías locales hacen que la experiencia sea una inmersión completa en este proceso de migración.

2. Sierra Chincua, Michoacán

Más apartado y silencioso que El Rosario, Sierra Chincua ofrece un encuentro más íntimo. Los bosques aquí son densos y las caminatas menos concurridas, ideales para quienes quieren sentir el murmullo de millones de alas revoloteando a su alrededor, pero lejos de las multitudes.

3. Cerro Pelón, Estado de México

Dentro de la Reserva de la Biosfera Mariposa Monarca, Cerro Pelón es menos conocido pero no menos impresionante. Aquí, los paisajes combinan altas cumbres y valles profundos y las mariposas se acumulan en densos racimos sobre los troncos de oyamel.

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