Un cine en Lausana para cinéfilos y nostálgicos

En la época del streaming y los cines de cadena, el Capitol nos recuerda los tiempos de salas que parecían auténticos palacios.

06 Jan 2026

Hace tiempo que los cines dejaron de ser palacios. Quedaron atrás las épocas en que las salas podían reunir multitudes que se contaban por miles y se maravillaban con los milagros de la pantalla grande. Pero, además de sus proporciones, durante buena parte del siglo XX, en pleno cénit del séptimo arte, las salas también estaban llenas de lujos que ahora podrían parecer inimaginables, diseño de estilo art decó, detalles dorados, techos altos y estatuas clásicas en mármol.

Las salas de cine modernas distan mucho de ese esplendor. Estos grandes espacios se han tenido que recortar para obtener márgenes de ganancia más amplios. El streaming y la televisión rivalizan con el cine –y lo avasallan– como pasatiempo predilecto del mundo contemporáneo. Pero, en medio de este escenario, hay quienes son resistentes. Como el Cine Capitol, en la ciudad de Lausana, en Suiza. Un espacio legendario, a pasos de la elegante Avenue du Théâtre, que por casi un siglo ha sido el mayor testigo cinéfilo en la ciudad.

Inaugurado en 1928, el Capitole fue concebido como un gran “cine-teatro” en plena efervescencia del cine mudo. Diseñado por el arquitecto Charles Thévenaz, su majestuosa sala principal deslumbraba con más de 1,000 butacas, frescos decorativos, techos pintados y una acústica de primera que incluso acogía orquestas en vivo para acompañar las proyecciones. Era el lugar donde la ciudad se reunía para soñar con historias de otro mundo.

A lo largo de las décadas, este edificio ha vivido tres grandes transformaciones. En los años 50 se modernizó para adaptarse al cine sonoro y a formatos como Cinemascope, con pantallas panorámicas y sistemas técnicos de vanguardia para la época. A pesar de los tiempos cambiantes y de la llegada de los multiplexes, el Capitole resistió gracias a la dedicación de personas como Lucienne Schnegg, conocida cariñosamente como “la pequeña dama del Capitole”, quien lo gestionó con pasión durante décadas. 

En 2010, la Ciudad de Lausana adquirió este tesoro arquitectónico y lo confió a la Cinémathèque suisse, la gran institución suiza dedicada a preservar y difundir el patrimonio cinematográfico. Bajo su dirección, el Capitole acogió retrospectivas, premieres, conciertos y ciclos temáticos que atrajeron a audiencias de todas las edades, convirtiéndose en un punto de encuentro imprescindible para cinéfilos de todo el país.

Tras tres años de restauración y ampliación, el Capitole recuperó su esplendor en febrero de 2024 como la nueva Maison du Cinéma. La sala histórica, ahora llamada Salle Freddy Buache en honor al legendario director de la Cinémathèque, sigue impresionando con su grandeza, mientras que una segunda sala subterránea de 140 plazas —la Salle Lucienne Schnegg— abre espacio a proyecciones más íntimas y versátiles.

Hoy, además de proyecciones, el Capitole ofrece café, librería sobre cine y una futura mediateca digital, lugares perfectos para perderse en conversaciones sobre películas, directores y momentos inolvidables.

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