Madrid

Guía total: ¿qué hacer en un viaje a Madrid?

¿Qué hacer? ¿Qué comer? ¿Cómo moverse? ¿Dónde quedarse? Resuelve todas tus dudas sobre tu próximo viaje a Madrid.

POR: Iker Jáuregui

La capital española siempre ha sido la puerta de entrada a Europa para muchos viajeros mexicanos. Son los efectos secundarios del peso de una historia compartida. Los rasgos distinguibles atenúan el aterrizaje y de ahí se abre el resto del mundo. No sin antes, claro está, quedarse unos días.

Ciudad de vanguardias, movimientos contraculturales, imperios y poder histórico, va desplegando sus múltiples personalidades con cada paso. Puede ser tan majestuosa, como humilde. Tan experimental, como tradicional. El rumbo para irla descubriendo queda en cada viajero, pero esta guía puede servir como punto de partida.

Antes de viajar

La mejor época para ir: Madrid tiene un clima continental: los veranos pueden ser muy calurosos y los inviernos, fríos, por lo que primavera y otoño suelen ser las estaciones más cómodas para recorrer la ciudad a pie. Abril, mayo, septiembre y octubre permiten aprovechar mejor los parques, terrazas y largas caminatas sin el calor intenso del verano. En primavera, además, los jardines están en su mejor momento; en otoño, El Retiro y otros espacios verdes cambian de color.

Vuelos desde México: para llegar desde México, la ruta directa entre Ciudad de México y Madrid es una de las conexiones más sencillas entre ambos países. Actualmente operan vuelos sin escalas Iberia y Aeroméxico, con alrededor de seis vuelos diarios combinados y unas 40 frecuencias semanales, aunque el número exacto cambia según la temporada y la fecha del viaje. El trayecto dura aproximadamente 12 horas.

Aeropuerto: el Aeropuerto Adolfo Suárez Madrid-Barajas está a unos 12 kilómetros del centro. Desde las terminales se puede tomar un taxi oficial directamente en las paradas señalizadas; otra alternativa es el Metro, cuya línea 8 conecta el aeropuerto con Nuevos Ministerios y permite llegar al centro en pocos minutos. Desde junio de 2026, además, es posible pagar directamente con tarjeta bancaria en los tornos del Metro de Madrid.

Cómo moverse: Madrid es una ciudad relativamente fácil de recorrer y, aunque el automóvil puede resultar práctico para algunos trayectos, no es indispensable para conocerla. La red de Metro, autobuses y trenes de Cercanías permite desplazarse rápidamente entre barrios, mientras que caminar sigue siendo una de las mejores maneras de descubrir el centro. Para distancias cortas también está bicimad, el sistema público de bicicletas eléctricas, que actualmente cuenta con más de 8,000 bicicletas y estaciones distribuidas por los 21 distritos de la capital.

Los básicos

Un primer paseo puede comenzar en Gran Vía, entre escaparates, teatros y algunos de los edificios más reconocibles de la ciudad, y continuar hacia Callao y la Puerta del Sol. Desde ahí, el recorrido puede prolongarse por la calle de Alcalá hasta Cibeles y la Puerta de Alcalá, dos de las imágenes más clásicas de Madrid. Es una caminata que concentra buena parte de la energía del centro y permite entender cómo la ciudad histórica convive con una de sus zonas comerciales más activas.

A pocos minutos de Sol comienza otro de los recorridos imprescindibles. El Palacio Real conserva el carácter monumental de la antigua sede de la monarquía española y se encuentra frente a la Catedral de la Almudena, cuya construcción se prolongó durante más de un siglo. Después de visitarlos, vale la pena continuar por los alrededores de la Plaza de Oriente y el Madrid de los Austrias, donde las calles estrechas cambian por completo el ritmo de la ciudad.

El parque de El Retiro funciona como una pausa dentro del recorrido urbano. Sus jardines, paseos arbolados, el Estanque Grande y el Palacio de Cristal permiten pasar fácilmente varias horas sin necesidad de seguir una ruta concreta. El Retiro forma parte, junto con el Paseo del Prado, del Paisaje de la Luz, declarado Patrimonio Mundial por la UNESCO en 2021.

Museos: el Triángulo del Arte

El highlight cultural de Madrid probablemente se encuentre en el triángulo que forman los tres museos más importantes de la ciudad, cada uno con su propia propuesta y personalidad.

Para acercarse al arte español contemporáneo, el Reina Sofía es una parada fundamental. Su colección recorre desde finales del siglo XIX hasta la creación contemporánea, con obras de Dalí, Miró y Juan Gris, aunque ninguna pieza concentra tanta atención como el Guernica de Pablo Picasso.

Frente al Prado se encuentra el Thyssen, cuya colección permite ampliar la mirada hacia el arte internacional. Su recorrido va desde la pintura europea medieval hasta el siglo XX y reúne desde maestros italianos y flamencos hasta impresionistas, expresionistas y artistas estadounidenses como Edward Hopper.

Por otro lado, el Prado es el lugar para entender buena parte de la historia del arte español y la colección artística de la monarquía. Velázquez, Goya, El Greco, Rubens, Tiziano o El Bosco aparecen en un recorrido que puede ocupar una mañana completa. Los tres museos están concentrados en el Paseo del Arte, por lo que es posible visitarlos en un mismo recorrido; existe incluso un abono conjunto para las tres instituciones.

¿Dónde comer?

Madrid tiene una escena gastronómica especialmente amplia, desde restaurantes tradicionales hasta propuestas contemporáneas. La Montería, cerca de El Retiro, es una opción para probar una cocina de raíz tradicional con una aproximación más actual, que cuenta con la distinción Bib Gourmand de Michelin. Para una experiencia de alta cocina, A’Barra trabaja con producto español desde una perspectiva contemporánea.

Si la idea es sentarse sin demasiados protocolos y probar comida de bar directo en la barra, El Cisne Azul es conocido por su trabajo con setas, carnes y quesos, mientras que Rocablanca conserva el ambiente de una cafetería madrileña de toda la vida y es una buena parada para tapas, tortilla y, sobre todo, sus croquetas que cambian con temporada.

No hay que irse de Madrid sin probar un tradicional cocido. La Bola es uno de los clásicos para acercarse a este platillo insignia. La taberna funciona desde 1870 y todavía prepara el plato en pucheros de barro individuales sobre carbón de encina, servido en dos vuelcos: primero la sopa y después los garbanzos, verduras y carnes.

¿Dónde quedarse?

Para una primera visita con una ubicación especialmente céntrica, Four Seasons Hotel Madrid ocupa un edificio histórico junto a la calle Sevilla y está a pocos pasos de la Puerta del Sol. En el barrio de Salamanca, Rosewood Villa Magna combina la cercanía a las tiendas de lujo con el Paseo de la Castellana, mientras que Mandarin Oriental Ritz, Madrid tiene una ubicación privilegiada frente al Museo del Prado y El Retiro.

Dónde ir de compras

El barrio de Salamanca concentra buena parte de las grandes firmas internacionales y de las boutiques españolas de lujo, especialmente alrededor de las calles Serrano, Ortega y Gasset y Claudio Coello. Es el recorrido indicado para quienes buscan diseño, joyería, moda y las principales marcas españolas.

Para una experiencia menos convencional, Malasaña ofrece otra cara de las compras madrileñas: tiendas vintage, librerías independientes, discos de vinilo, diseño y pequeños comercios que cambian constantemente. Es un barrio para recorrer sin demasiada planificación y entrar donde algo llame la atención.

Los domingos, el centro cambia de ritmo con El Rastro, el mercado al aire libre más conocido de Madrid. Alrededor de la Ribera de Curtidores y las calles cercanas aparecen muebles, objetos usados, antigüedades, ropa y toda clase de curiosidades. Más que ir en busca de algo específico, conviene visitarlo con tiempo para dejarse llevar por lo que aparece en el camino.

Fuera de ruta

Para conocer una Madrid menos turística, vale la pena cruzar hacia Arganzuela y dedicar unas horas a Legazpi, una zona donde antiguos espacios industriales conviven con nuevos proyectos culturales y una vida de barrio más cotidiana.

El recorrido puede comenzar con una caña y algo de comer en Bar Toboggan y continuar hasta Matadero Madrid, antiguo matadero convertido en uno de los grandes centros de creación contemporánea de la ciudad.

Desde ahí, Madrid Río ofrece un paseo junto al Manzanares que conecta parques, puentes y espacios públicos y permite ver cómo esta parte de la ciudad se ha transformado en los últimos años. Matadero, además, está directamente conectado con la estación de Metro de Legazpi y con Madrid Río.

 
  • Compartir

Especiales del mundo

Las Vegas Stylemap

Una guía para conocedores