La Ruta del Cómic por las calles de Bruselas
Bruselas ha transformado sus calles con una de sus tradiciones más importantes: el cómic y una ruta dedicada a sus personajes.
POR: Iker Jáuregui
Las calles de la capital belga se distinguen fácilmente de entre cualquier otra ciudad europea. No sólo por sus clásicos edificios de estilo art nouveau o por el olor a chocolate y waffles que sale de los cafés, pero muy particularmente por los famosos personajes de cómics que cobran vida en sus muros. Y es que caminando por el centro de Bruselas es común toparse con grandes murales con viñetas de clásicos de la historieta.
No es casualidad. La relación entre Bélgica y el cómic tiene mucha historia. Aquí nacieron personajes que marcaron generaciones en toda Europa y en el resto del mundo, como Tintín, creado por Hergé, o Los Pitufos, de Peyo. Desde principios del siglo XX, los artistas belgas construyeron una industria editorial fuerte y un estilo gráfico reconocible —la llamada línea clara— que influyó en autores de todo el mundo y se convirtió en una parte fundamental de su cultura.
En Bruselas decidieron integrarlas a su identidad urbana como un homenaje y una forma de descubrir a los personajes más emblemáticos de esta tradición, pero también a la propia ciudad. La Ruta del Cómic es un proyecto iniciado en los años noventa que hoy suma más de 60 murales repartidos por distintos barrios. No sigue un itinerario rígido: se descubre caminando, perdiéndose un poco, dejando que los personajes aparezcan entre calles residenciales, plazas tranquilas y zonas comerciales.
La mayoría de las viñetas gigantes se concentran en el centro de la ciudad, cerca de la Grand-Place y otros de los lugares más turísticos de la capital belga. Sin embargo, la Ruta del Cómic se extiende por casi todo el mapa, hasta barrios como Laken o Heysel.
Uno de los murales más emblemáticos está dedicado a Tintín, cerca de la estación de metro Stockel, donde el reportero, Milú y el capitán Haddock avanzan como si acabaran de salir de una página impresa. En el centro histórico, en la Rue de l’Étuve, El Pequeño Spirou se asoma con humor infantil a pocos metros del Manneken Pis, como diálogo entre dos símbolos populares de la ciudad.
En el barrio de Laeken, Los Pitufos protagonizan una escena coral, mientras que en Anderlecht aparece Lucky Luke. También hay espacio para clásicos menos conocidos fuera de Europa, como Blake y Mortimer, cuyas aventuras de ciencia ficción y espionaje encuentran en Bruselas un escenario natural.
La ruta se complementa con paradas casi obligatorias, como el Centro Belga del Cómic, ubicado en un edificio art nouveau de Victor Horta, donde puedes profundizar aún más sobre la historia de esta tradición gráfica que probablemente te traiga recuerdos.
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