Super Freak: así es como Ulysse Nardin sube la apuesta en Watches & Wonders

Para Watches & Wonders 2026, la relojera suiza presentó el Super Freak: un reloj que lleva su espirtu de innovación a nuevos niveles.

24 Apr 2026

Desde su fundación en 1846, Ulysse Nardin construyó su reputación en los mares. Sus cronómetros marinos, célebres por su precisión en condiciones extremas, fueron instrumentos esenciales para la navegación en una época en la que calcular la longitud podía ser la diferencia entre llegar a puerto o perderse en el horizonte.

Sin embargo, como muchas casas históricas, enfrentó un punto de quiebre con la irrupción del cuarzo en los años setenta. Lejos de desaparecer, la marca suiza supo reinventarse: abrazó la relojería mecánica más allá de la nostalgia, como un laboratorio de innovación. Desde entonces, ha sido una de las firmas que ha desafiado las convenciones de la alta relojería contemporánea con mayor audacia.

Ese espíritu alcanzó un punto de inflexión en 2001 con el lanzamiento del Freak, un reloj que, fiel a su nombre, rompía prácticamente todas las reglas. No tenía corona ni agujas tradicionales: el propio movimiento giraba sobre sí mismo para indicar la hora. Además, introdujo el uso pionero del silicio en componentes clave como el escape, un material que hoy es común en la industria, pero que entonces resultaba radical por su ligereza, resistencia al magnetismo y menor fricción.

Veinticinco años después, y celebrando su 180 aniversario, Ulysse Nardin presenta en Watches & Wonders 2026 el Super Freak, una reinterpretación que lleva esos principios al extremo. A primera vista, mantiene la esencia: el carrusel volante que indica los minutos sigue siendo protagonista, girando sobre la esfera como un mecanismo casi hipnótico. Pero bajo esa estética familiar se esconde una evolución profunda.

El Super Freak incorpora nuevos materiales de alta tecnología, optimizados para reducir aún más la fricción y mejorar la eficiencia energética. En términos prácticos, esto se traduce en una mayor reserva de marcha y una precisión más estable a lo largo del tiempo, algo que el usuario percibe en menor necesidad de ajuste y mayor confiabilidad diaria. Además, el sistema de ajuste ha sido refinado: aunque mantiene la filosofía sin corona tradicional, la interacción es más intuitiva, haciendo que un reloj conceptualmente complejo sea sorprendentemente accesible en su uso cotidiano.

En cuanto al diseño, la caja apuesta por líneas contemporáneas y una arquitectura abierta que permite apreciar este complejo movimiento en acción, casi como si se tratara de una escultura cinética en la muñeca. La lectura del tiempo, aunque poco convencional, resulta más clara gracias a mejoras en la legibilidad del carrusel indicador.

Más que una pieza conmemorativa, el Super Freak es la reafirmación de una idea que Ulysse Nardin ha defendido durante décadas: que la innovación en relojería no consiste únicamente en medir el tiempo, sino en reinventar la forma en que lo entendemos.

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