En Watches and Wonders 2026, mientras muchas maisons miraban al pasado con nostalgia, Roger Dubuis hizo algo más interesante: mirar a sus propios códigos y llevarlos todavía más lejos.
El resultado se siente menos como una colección y más como un nuevo estilo. El gran protagonista fue el Excalibur Biretrograde Perpetual Calendar, una pieza que no intenta simplificar nada. Todo lo contrario. Es complejo, abierto, casi arquitectónico. El dial esqueletado deja ver cada capa del movimiento, como si el reloj estuviera vivo, y no escondiera nada.

Aquí es donde entra el detalle que realmente importa: la doble indicación retrógrada regresa como eje central de diseño. Es un homenaje a sus orígenes, pero ejecutado con un nivel técnico actual que puede proyectarse durante más de un siglo sin necesidad de correcciones. Y sí, está limitado.
Pero más allá de la complicación, lo interesante es cómo se siente en la muñeca. Este no es un reloj que acompañe un look: lo define. Es grande, es visible, y no le importa robar la atención.

Roger Dubuis lleva años moviéndose en esa línea entre la relojería tradicional y una estética mucho más cercana al mundo del performance, por eso no es casualidad su relación con el motorsport o su obsesión por materiales y estructuras poco convencionales.
En ese contexto, lo presentado este año no es un cambio de dirección, sino una reafirmación: si vas a hacer alta relojería hoy, puedes hacerlo impecable… o puedes hacerlo inolvidable.
