Una noche en el nuevo Presidente InterContinental Monterrey

Monterrey tiene un nuevo hotel favorito.

28 Nov 2025

En una ciudad grande, un hotel tiene que tener carácter, entender su entorno y dialogar con la vida que lo rodea. Monterrey atraviesa uno de sus mejores momentos gastronómicos y culturales, y San Pedro se ha convertido en el escaparate natural de ese dinamismo. En medio de ese paisaje vertical, el recién inaugurado Presidente InterContinental Monterrey se suma como una nueva pieza del rompecabezas urbano: una torre contemporánea que se integra con naturalidad al ritmo de la ciudad.

Entrar al hotel después de un día largo en la ciudad tiene algo muy específico: la sensación
inmediata de haber llegado a un lugar donde todo funciona. En una ciudad grande eso no es un detalle menor. Monterrey va rápido, su tráfico, su agenda, su ritmo. Cruzar la puerta del hotel y cambiar de velocidad se siente como un pequeño lujo necesario.

La habitación cumple a la perfección con ese imaginario de oasis dentro de una gran ciudad: proporciones generosas, materiales bien elegidos, silencio real. La cama merece un párrafo aparte. Firme, amplia, cómoda de verdad. De esas que te hacen pensar que al día siguiente vas a despertar bien, sin negociaciones con el cuerpo. Cerré la puerta, dejé la maleta, me quité los zapatos y por primera vez en el día sentí que todo bajaba de intensidad.

Abrí las cortinas y ahí estaba el otro espectáculo: Monterrey completo frente a la ventana. Las montañas, los edificios, las luces que empiezan a prender una por una. Ver cómo cambia la ciudad con la luz desde un cuarto cómodo, bien aislado, con calma, es una forma distinta de habitarla. Estar dentro del movimiento sin estar metido en él. El interiorismo —a cargo de Francesc Rifé Studio Barcelona— se nota en lo práctico: nada estorba, todo está donde debe estar, la luz es buena, los materiales se sienten sólidos. Nogal, mármol, mobiliario sobrio. Todo suma sin llamar la atención.

Más tarde bajé a recorrer el hotel. Lilōu funciona igual para un desayuno largo que para una comida tranquila: croissant generoso o huevos con machaca, sin conflicto. Epicentro es el tipo de bar donde un mezcal se antoja por el solo hecho de sentarte. Y Chapulín confirma lo que uno espera: comal, brasas, cocina mexicana directa, pensada para mesas largas y sobremesas que se alargan sin pedir permiso.

El hotel tiene 293 habitaciones, 25 suites y espacios para eventos de gran formato. Con esta apertura, Grupo Presidente suma un nuevo destino a su portafolio en alianza con IHG Hotels & Resorts, pero eso, como huésped, se traduce en algo mucho más simple: una operación bien afinada en una ciudad que lo exige.

Esa primera noche dormí profundamente. Sin ruidos, sin interrupciones, con la tranquilidad de estar en un refugio cómodo dentro de una ciudad que no descansa. Al día siguiente, al volver a abrir las cortinas, la misma vista, otra luz, otro Monterrey. Y la certeza de que encontrar un hotel así, bien ubicado y bien pensado, cambia por completo la manera de vivir una ciudad grande.

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