México es mucho más que playas y ciudades. En diferentes rincones del país, la selva se apodera con sus territorios húmedos, intensos y verdes hasta donde alcanza la vista. Son destinos que sin duda te harán querer relajarte, escuchar más y reconectar con la naturaleza que caracteriza este ecosistema.

Selva Lacandona, Chiapas
Uno de los pulmones más importantes de México y, sin duda, uno de los más místicos. Es densa, poderosa y muy viva. Aquí, puedes escuchar el canto de las aves y ver los ríos que la atraviesan. Muy cerca se encuentran zonas arqueológicas como Yaxchilán y Bonampak, donde la historia maya se desarrolló. Es un destino ideal para quienes buscan naturaleza, caminatas y una conexión con culturas ancestrales.

Calakmul, Campeche
Perdida entre la selva campechana, Calakmul es una de las ciudades mayas más grandes jamás descubiertas. Llegar hasta ahí ya es parte de la experiencia: kilómetros de selva, silencio absoluto y la sensación de estar entrando a un territorio sagrado. Desde lo alto de sus pirámides, el paisaje es un mar infinito de árboles. Es un viaje para quienes disfrutan lo remoto, lo silencioso y lo que no está diseñado para el turismo masivo.

Reserva de la Biosfera de Sian Ka’an, Quintana Roo
Sian Ka’an significa “origen del cielo” en maya, y basta pasar unas horas ahí para entender por qué. Este destino mezcla selva, manglares, lagunas y mar en un equilibrio casi perfecto. Es uno de los ecosistemas mejor conservados del país y un refugio para especies como jaguares, delfines y tortugas marinas.

Los Tuxtlas, Veracruz
Una selva tropical que se encuentra con el mar y los volcanes. Los Tuxtlas es una región llena de contrastes: cascadas, lagunas, senderos selváticos y comunidades con una fuerte tradición espiritual. Es un destino que se siente muy auténtico, menos intervenido, ideal para retiros, escapadas de introspección o viajes con intención. Además, la biodiversidad aquí es impresionante.

Punta Laguna, Yucatán
Un rincón menos conocido, pero muy especial. Punta Laguna es hogar de monos araña y rodeado de selva baja, cenotes y senderos naturales. Es perfecto para quienes buscan una experiencia íntima y consciente, lejos del ruido. Kayak al amanecer, caminatas entre árboles y cielos llenos de estrellas forman parte de la experiencia.

Palenque, Chiapas
La zona arqueológica de Palenque es uno de los ejemplos más bellos de cómo la selva y la historia conviven. Los templos parecen salir de la nada del verde, cubiertos por humedad, musgo y misterio. Alrededor, hay cascadas, ríos y pequeños hoteles boutique inmersos en la naturaleza. Es un destino ideal para combinar exploración cultural, descanso y conexión espiritual.