Camila Jabber y su viaje hacia un récord de apnea

La apneista Camila Jabber fue una de las viajeras que reconocimos en 21 Travesías.

12 Jun 2026

La fascinación por las profundidades del océano es prácticamente un rasgo de la naturaleza humana. Una región enigmática que podría ser comparada con el espacio, no sólo por nuestra escasa comprensión, sino por las complejidades de su exploración. Descender hasta el desconocido fondo del mar, sin correr demasiados riesgos, requiere un equipo avanzado y una tecnología comparable con la de una nave espacial. Sin embargo, deportistas como la mexicana Camila Jaber escogen hacerlo apoyados en nada más que su respiración.

Camila practica apnea desde hace más de 13 años, una disciplina que consiste en aguantar la respiración y descender al fondo con esa única bocanada de aire. Ella lo define como “una actividad muy meditativa, muy mental. Es un deporte de riesgo, pero que requiere todo lo contrario a la adrenalina”. Para poder descender sin equipo hay que mantener la calma y elevar el nivel de concentración lo suficiente como para llevar el cuerpo y la mente hasta sus límites.

Aunque no es el deporte acuático más común, Camila ha descubierto que la apnea tiene beneficios que van más allá del agua. Ella nació y creció rodeada de mar. Primero en Ciudad del Carmen, Campeche, y luego en Playa del Carmen, Quintana Roo. Naturalmente, pasó mucho tiempo sumergida: nadando, buceando, remando. Pero cuando descubrió el silencio y el estado de calma que sólo pueden encontrarse en los más hondo, supo que había descubierto su pasión.

Muchos pensarían que la oscuridad de las profundidades, sin la certeza de un tanque de oxígeno ni ningún otro tipo de equipo, despertaría miedos en quien lo práctica. Pero no en Camila. Ella dice que el mar nunca la ha aterrado, por el contrario, le ha dado un balance que no conocía. “Yo no sabía que podía estar en calma y en silencio. Fue lo que encontré en el agua y lo que me cambió –asegura–. Sería una persona completamente distinta si no hubiera descubierto la apnea”.

De hecho, lo que más miedo le da es la posibilidad de alejarse de su deporte. “En pandemia, cuando no podíamos salir a practicar, le daba vueltas a mi sala aguantando la respiración”, cuenta entre risas. Al final, la apnea es un deporte alternativo, que no necesariamente tiene la extensión, el soporte y el apoyo de otras disciplinas más populares.

Hace 13 años, cuando Camila empezó a practicarlo, no había una comunidad muy grande para aprender o compartir sobre esta práctica. Sin embargo, ahora cada vez adquiere mayor seriedad y se expande entre los curiosos que, por un lado, se sienten atraídos al océano, pero también hacia sus propios límites.

“Me emociona mucho que el deporte está creciendo de una manera muy especial, sobre todo en México, donde tenemos lugares increíbles para practicarlo. Viene gente de todas partes del mundo a entrenarse y compartir. Muchos en los cenotes, que son espacios donde no tienes que preocuparte por corrientes o cambios de marea”.

En la actualidad, la apnea se ha ido organizando en una comunidad internacional, con competencias por todo el mundo y cada vez mayor infraestructura y extensión. Se han creado sistemas de estandarización y coordinación, lo que ha ampliado los límites y la ambición de deportistas como Camila, que cada vez quieren descender más. Ahora hay todo un protocolo que certifica la conquista de las profundidades, estableciendo récords y marcando la ruta de los más ambiciosos.

Fue hace menos de medio año, en diciembre de 2025, que Camila hizo historia al romper su propia marca nacional de apnea. Bajó a una impresionante profundidad de 90 metros, en el Blue Hole de Bahamas, un agujero marino en pleno mar Caribe, e hizo historia para México y marcó la pauta para la práctica del deporte que ama.

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