La bebida de Argentina: todo lo que sabemos sobre el Fernet

El fernet es de origen italiano pero en Argentina lo han adoptado como la bebida del lugar. ¿Cómo tomarlo? Aquí te contamos.

12 Apr 2024

Los argentinos son gente orgullosa. De su asado. De Leo y de Diego. De su parte de los Andes y de la Patagonia. Aunque no tanto de su parte del Río de la Plata (los porteños incluso optaron por mejor darle la espalda). De su tango y su rock. De su yerba mate, que me aseguran es la mejor de Sudamérica. Todo suyo, para el resto del mundo. Sin embargo, su trago preferido es un digestivo italiano, que los mismos italianos tienen en el olvido: el fernet.

En Europa es bebida de viejos, para la calma de la sobremesa, después de un atracón. Pero, en Argentina, ha encontrado su segundo aire, como una delicadeza nocturna para seguir la fiesta. Además se toma con Coca Cola y hielos, lo que en Italia sería considerado una perversión o por lo menos un error, y en las barras hay que pedirlo como Fernando o por su diminutivo, Fernandito.

Puede ser tan sofisticado como modesto. Yo, por ejemplo, lo tomé por primera vez en la calle afuera del Estadio Monumental, antes de un partido. Me lo preparó un hincha del River Plate, tal como dicta la costumbre callejera: en una botella de coca de dos litros partida por la mitad, para practicidad y portabilidad. Pero igual lo probé en el rooftop de tendencia en Buenos Aires, con vistas al Obelisco y a Puerto Madero.

El fernet también trasciende generaciones. No parece haber pasado de moda desde que llegó a Argentina con la gran migración de italianos en la segunda mitad del siglo xix. Bandas del rock nacional, como Vilma Palma e Vampiros o Los Caligaris, le rindieron homenaje en sus letras, pero ahora también los traperos de moda le hacen referencia. Si acaso, el tiempo sólo lo ha hecho más popular, convirtiéndolo en uno de los licores más vendidos en el país, únicamente por detrás del vino y la cerveza, con una producción anual que ronda los 50 millones de litros.

Podría ser un gusto adquirido para quien no esté acostumbrado al sabor. Aunque tengo que decir que yo lo adquirí bien rápido, con dos o tres vasos a lo mucho. Es de sabor dulce, como cualquier licor de hierbas, pero la genial mezcla con la coca le da otra dimensión, sobre todo por el espesor que toma la espuma hasta desbordar el vaso. Como se sirve bien frío, además es el mejor remedio contra el despiadado verano austral que se te pega al cuerpo todo el día. Eso sí, entre tanto azúcar, las crudas toman dimensiones de terror.

Todo lo que se sabe respecto al fernet es igual de opaco que el líquido en sí. Nadie ha podido rastrear su invención, aunque la teoría más aceptada es que un doctor milanés de apellido Fernet dio con la mezcla mientras buscaba algún tipo de remedio medicinal, a mediados del siglo xix. Tampoco se sabe exactamente cuáles ni cuántas hierbas contiene su preparación, porque, además de que la receta cambia entre fábricas, la mayoría de los productores la protegen como su más preciado secreto intelectual.

La destilería italiana Fratelli Branca tal vez sea el mayor productor de fernet, tanto que hay quienes simplemente se refieren al licor como Branca. Sólo tiene dos fábricas en el mundo, una en Milán y otra que funciona desde 1941 en el barrio de Parque Patricios, en Buenos Aires. Incluso muchos aseguran que la creación del fernet con coca fue un movimiento publicitario de la empresa para seguir creciendo en el mercado argentino. Una versión principalmente rechazada por los cordobeses, quienes presumen de ser los responsables del Fernandito.

Después de todo, Córdoba es por mucho la provincia donde más se toma fernet en Argentina. Se calcula que la autodenominada capital del fernet representa una tercera parte del consumo nacional total. Allá no se trata de un simple trago, sino de una especie de ritual, parte de una identidad. Una cosa seria.

Mientras que en otros lugares la preparación más común es el famoso 70/30, es decir, una proporción de 70% de refresco y 30% de fernet, los cordobeses le han dado al mundo el 90210, una referencia pop noventera que sirve para explicar la anatomía suicida de un vaso constituido por 90% de fernet, dos hielos y 10% de refresco de cola.

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