Para despedir el verano: una experiencia de bienestar en Los Cabos

Desde los primeros sonidos del universo hasta el azul marino del Mar de Cortés, este recorrido revela que siempre habrá algo más para descubrir en este destino.

19 Sep 2022

El Arco. Foto: Cortesía Glass Bottom

El fin del verano indica que el año está por concluir, pero antes de llegar hasta el siguiente enero, aún queda un otoño por disfrutar. Y una experiencia de bienestar para recargar pilas es una excelente opción para emprender un viaje de despedida a la estación del sol para darle la bienvenida a los días secos y fríos.

Pueblo Bonito

Llegar a Los Cabos

Muchos asocian Los Cabos con la diversión y vida nocturna. Y sí. Es un destino que ofrece todo esto, pero resulta ser además un gran sitio para una experiencia de bienestar. Para esta finalidad, el lugar elegido fue Pueblo Bonito. Después de una hora de camino desde el aeropuerto, una vuelta por el centro del pueblo y dos casetas de seguridad después, llegamos al hotel.

En la entrada del resort Pueblo Bonito Pacífica los mayordomos estaban a la espera con una toalla húmeda y agua para refrescarnos. Detalles que agradecimos después del largo trayecto.

Hotel Pueblo Bonito Pacífica.

Cruzamos el lobby y atravesamos un pasillo que tiene, por un lado, vista a todo el centro del hotel y desde donde se alcanza a ver un poco de playa, mientras que del otro, se observa el huerto orgánico que los trabajadores del resort han mantenido con mucho esfuerzo y donde abundan las plantas de tomillo y romero y los jitomates cherry.

Un menú inolvidable

Hospedarte en Pueblo Bonito Pacífica significa tener una oferta gastronómica diversa y tentadora y, lo mejor, incluida en tu estadía. Dentro del hotel hay tres restaurantes; el Península, ubicado del lado izquierdo del resort, que ofrece una cocina fusión mediterránea y mexicana. Es aquí donde la cosecha del huerto se aprovecha. No dejes de probar las costillitas de cordero, un verdadero viaje al sabor del desierto de la Baja.

Siempre es otro de los restaurantes. Con un estilo más casual, y situado justo en el centro del resort, es ideal para degustar de un desayuno con vista al mar o en la piscina, y para una cena ligera, pero deliciosa, como la pasta verde y el ceviche de camarón con callo de ostión.

Pescados ofrece -como lo delata su nombre- pescados y mariscos al estilo japonés. No puedo dejar de mencionar el sashimi y el wonton tuna spicy, una pasta con atún picante y semillas de sésamo.

La Frida Restaurante. Foto: Pueblo Bonito Sunset Beach

Situado dentro del complejo, pero en Sunset Beach un hotel vecino, está uno de los favoritos de los visitantes: La Frida, especialmente diseñado en honor a la pintora mexicana y que lleva en cada platillo el sabor de la gastronomía mexicana. Su interior está plagado de corazones de vidrio soplado, retratos de la artista y réplicas enmarcadas de su ropa.

La Frida fue galardonado en 2013 por The American Academy of Hospitality Sciences con Star Diamond Award por mantener los estándares de calidad altos y por ser uno de los mejores en su categoría. Allí mis favoritos fueron la crema de tres chiles y los cócteles.

Para acompañar los platillos cada uno de los restaurantes cuenta con una cava de las mejores etiquetas y un sommelier siempre dispuesto a ofrecer el mejor maridaje.

Pacífica apuesta por brindar una experiencia mexicana y por eso reformó Refresca Tequila Bar que, localizado dentro del restaurante Siempre, cuenta con una amplia selección de tequilas y mezcales. Aquí, el tequilier Don Alex imparte catas personalizadas a aquellos huéspedes que deseen conocer más sobre nuestras bebidas tradicionales.

De vuelta a los primeros sonidos

Después de comer delicioso y conocer los rincones más especiales del hotel, llegó el momento de caminar al pasillo donde están los salones para eventos especiales. Aquí puedes reservar una sesión con Javier Montiel Castillo, un terapeuta de Sound Healing Los Cabos que imparte terapias, tanto individuales como grupales, con cuencos tibetanos.

Cuenco Tibetano de cobre. Foto: Sound Healing Los Cabos

Desde el primer siglo a.C. los cuencos tibetanos se utilizaban para distintas técnicas de sanación y meditación. Hechos de forma artesanal con distintos metales -en su mayoría cobre-, normalmente se necesitan cuatro hombres para la producción de un sólo cuenco. La magia de estos cuencos radica en el sonido que emiten, pues remiten a los primeros sonidos del universo.

En el salón, Javier espera con 15 cuencos, dos bongs y cuatro campanas de viento, los tapetes y los antifaces listos. Sólo necesitas acomodarte y dejarte llevar. “Acuéstate, relaja tu cuerpo y presta atención a los sonidos, permite que las vibraciones lleguen a ti”, dice Javier.

Aquí cualquier pensamiento debe ser observado pero ignorado; la lluvia de sentimientos, sensaciones y pensamientos te invade y resulta difícil concentrarse, pero eso también es parte del juego. De pronto, un cuenco cae sobre mi pecho y las vibraciones que emite son cada vez más intensas; los sonidos van, vienen y cuando están a punto de quedarse grabados en mi memoria, llega otro para alejarlos.

Terapia con cuencos tibetanos. Foto: Sound Healing Los Cabos

Es el turno de los bongs; su sonido es inconfundible, se siente como una tormenta helada en el cuerpo, algo que definitivamente me saca de mi zona de confort, de pronto me siento confundida por todas las sensaciones que mi cuerpo es capaz de sentir al mismo tiempo. A lo lejos, las campanas de viento llegan para sacarme de esa tormenta y poco a poco me regresan de vuelta a la realidad.

Las terapias de cuencos tibetanos son a nivel celular, es decir, tu cuerpo al sentir las vibraciones altas, comienza a activar todas las células que tienen vibraciones bajas y poco a poco alinea la vibración de todas. El resultado es un cuerpo lleno de energía, relajado y, sí, vibrando alto.

Javier hace énfasis en que no es necesaria una preparación previa, tampoco una predisposición a la terapia, simplemente cerrar los ojos y permitir que las vibraciones en compañía con los sonidos fluyan dentro de ti.

Una rutina de ejercicio

Para vivir la experiencia completa recomiendo practicar también los deportes acuáticos. Transcabo nos recoge en Pacífica y nos lleva directo a la playa. Aquí tenemos la cita con HighTide, una empresa encargada de llevar a los visitantes a una experiencia de paddle board, surf, kayak y snórkel.

De ida, prefiero probar kayak. El objetivo, era llegar al Arco, practicar snórkel y volver, pero el viento solamente nos permitió llegar a mitad de camino, a una playa llamada por los locales El Rinconcito. Allí el agua del Pacífico se junta con la del Mar de Cortés, y los colores cambian en un abrir y cerrar de ojos, por un lado un azul rey y por el otro un turquesa cristalino.

Práctica de Kayak. Foto: HighTide

Dejamos las tablas y el kayak en El Rinconcito, nos ponemos el equipo de snórkel y nadamos hasta encontrar corales piedra y peces cirujano. Lo más impresionante, sin embargo, son las cascadas de arena que marcan la profundidad del océano. Un segundo estás nadando en un mar con aguas cristalinas y piso de arena y al otro, la arena cae hacia el abismo e inmediatamente el color cambia a un azul marino.

Después del espectáculo bajo el agua, es el turno de probar suerte en el paddle board. La corriente está de mi lado y de vuelta a la orilla decido ponerme de pie para caer dos segundos después. Llego hasta la arena practicando paddle board hincada.

Para quienes todavía conservan un poco de energía, Pueblo Bonito Pacífica tiene un gimnasio justo arriba del restaurante Península en el que pueden entrenar o practicar spinning desde las 6 AM. Aunque, debo decir, ese no fue mi caso.

Otra opción es practicar golf en el campo de Pueblo Bonito que Jack Nicklaus Signature diseñó en 2015 y que está considerado entre los mejores de Los Cabos.

La última parada

Playa del Hotel Pueblo Bonito Pacífica. Foto: Pueblo Bonito Pacífica

Pero ninguna experiencia de wellness está completa sin una visita al spa. El hotel cuenta con uno, así que no me tardo en elegir un masaje. Marcela, mi masajista, hace magia con sus manos, utiliza un aceite de lavanda con vainilla y piedras calientes para deshacer todas las contracturas que el paddle board dejó en mi espalda.

Después del masaje, cinco minutos en el circuito de sauna, agua caliente y agua helada antes del baño. Ahora me siento completamente nueva, tanto, que la idea de empacar para regresar a la Ciudad de México no me causa el menor estrés.

next