Doctor Yellow: el icónico tren japonés de la buena suerte

Debido a sus horarios impredecibles, es extremadamente raro encontrarse con el Doctor Yellow en funcionamiento. Tanto que los japoneses lo relacionan con la buena suerte.

05 Feb 2026

Para los japoneses el tren va más allá de un simple medio de transporte. Es un servicio tan arraigado en la vida diaria, que incluso se ha formado una especie de subcultura a su alrededor. Desde el Shinkansen, inaugurado en 1964 para los Juegos Olímpicos de Tokio, hasta las líneas regionales que conectan pueblos remotos, los trenes son auténticos íconos culturales para muchos. En medio de ese fervor, existe un tren muy especial que rara vez ven los pasajeros, pero que es famoso por ser esencial para todo el sistema: el Doctor Yellow.

Oficialmente conocido como Shinkansen Electric and Track Inspection Train, el Doctor Yellow es un tren de servicio diseñado para inspeccionar las vías y sistemas eléctricos del Shinkansen mientras circula a la misma velocidad que los trenes comerciales, alrededor de los 270 kilómetros por hora. Su inconfundible color amarillo brillante no es decorativo: permite que sea fácilmente identificable a distancia durante las inspecciones. El apodo de “Doctor” nació porque “diagnostica” la salud de la red ferroviaria, detectando fallos invisibles antes de que se conviertan en problemas.

El primer Doctor Yellow entró en operación a mediados de la década de 1960, poco después del debut del Shinkansen. Desde entonces, distintas generaciones del tren han recorrido las líneas Tōkaidō y San’yō, operadas por JR Central y JR West. En su interior lleva una combinación de sensores, cámaras, láseres y equipos de medición capaces de analizar la alineación de las vías, el estado del cableado, la vibración y la estabilidad del sistema. Todo se registra en tiempo real y permite a los ingenieros anticiparse al desgaste o a posibles riesgos.

A diferencia de los trenes regulares, el Doctor Yellow no tiene un horario público. Aparece de forma impredecible, lo que ha contribuido a su aura casi mítica. Para muchos japoneses, verlo pasar es considerado un presagio de buena suerte, especialmente entre niños y aficionados al ferrocarril. Su rareza lo ha convertido en protagonista de mercancía, libros infantiles y hasta canciones, consolidando su estatus como ícono cultural.

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