Toronto multicultural por Ana Hop

Disfruta estas imágenes de Toronto, una de las ciudades más diversas de Canadá, que deleita a los visitantes con sabores.

29 Aug 2017

Chinatown

“Diversity: Our Strength” / “La diversidad es nuestra fuerza”, proclama el lema de Toronto. Con cerca de tres millones de habitantes (5.5 contando la zona conurbada), la ciudad más grande de Canadá es un semillero multicultural: la mitad de la población nació fuera del país y algunos censos apuntan a que hay al menos 200 orígenes étnicos distintos, de los cuales sólo 28 provienen de una herencia europea. El servicio de emergencia 911 de la ciudad presume de responder llamadas en 150 idiomas, desde árabe hasta armenio, pasando por tagalo y urdu. Uno encuentra puestos de falafel enfrente de restaurantes de sushi, bares etíopes junto a carnicerías portuguesas, salvadoreños que ofrecen comida mexicana en el corazón de Koreatown. Y todo esto sin tomar en cuenta otros tipos y símbolos de la diversidad, desde el arcoíris en los cruces peatonales que adornan las calles de The Village —el centro de la comunidad lgbtq+ de la ciudad—, las cañadas bordeadas de árboles junto a los conjuntos de rascacielos; o las iglesias, sinagogas, templos y mezquitas que sirven a los creyentes.

Todo esto no significa que Toronto sea una utopía multicultural. La inclusividad es un trabajo en proceso, y este gran experimento de la diversidad que es Toronto se ha topado con bastantes retos. Pero para muchos residentes, los diversos puntos de vista y la variedad gastronómica, seamos honestos, es lo que la hace interesante; la razón por la que ésta es una ciudad excitante y adictiva para vivir. Y para los viajeros que quieren adentrarse más en la cultura y los barrios, aquí no hay tiempo para aburrirse. Éstas son algunas ideas para empezar a explorar.

Museos y galerías

Relativamente nuevo en la escena local, el Aga Khan Museum, inaugurado en abril de 2014, es un espacio de 6.8 hectáreas que también incluye el Ismaili Centre Toronto y unos jardines que se extienden hacia el parque. La propiedad es parte del imperio cultural de Aga Khan, el heredero espiritual 49o de los ismaelitas, una corriente de los chiitas musulmanes conformada por entre 12 y 15 millones de personas por el mundo. La misión del museo es dar a conocer la herencia cultural, intelectual y científica de las civilizaciones musulmanas, algo que consigue a través de una colección permanente de más de mil objetos —caligrafía iraní del siglo xv, el gabinete de un escribano español, antiguos manuscritos de India—, además de eventos y exposiciones temporales. Pero uno de sus atractivos ha sido el edificio mismo, obra del arquitecto Fumihiko Maki. Diseñado para maximizar el impacto de la luz natural, se ha convertido en una parada frecuentada por los instagramers, cuyas dramáticas tomas con luces y sombras en sus paredes o su domo en forma de pirámide de vidrio suele aparecer en las redes de Toronto.

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