Hay una manera de descubrir México que consiste en alejarse de él. No para perderlo de vista, sino para entenderlo de otra forma. Desde arriba, las ciudades cambian de escala, las montañas revelan sus formas y aquello que desde tierra parece un conjunto de piedras puede convertirse en un dibujo perfectamente reconocible. Es precisamente desde esa distancia que Santiago Arau observa uno de los espacios más importantes de la historia mesoamericana en Tlachtli. Espacios del juego sagrado.
La exposición reúne la mirada aérea del fotógrafo con piezas arqueológicas relacionadas con el juego de pelota para construir un diálogo entre dos tiempos: el de las antiguas civilizaciones que levantaron estas canchas y el del territorio mexicano que todavía las conserva. En las fotografías, los antiguos espacios rituales aparecen desde el cielo como grandes composiciones geométricas, integradas a la vegetación, al paisaje y a las intervenciones contemporáneas que los rodean. No son ruinas aisladas: son estructuras que todavía forman parte del territorio.

Ese es uno de los mayores aciertos de Tlachtli: no intenta recrear cómo se veía Mesoamérica hace miles de años. En lugar de reconstruir el pasado, Arau fotografía lo que permanece. Las canchas, los templos, las plazas y las plataformas aparecen como huellas que todavía pueden leerse desde el aire. La fotografía aérea, que también es una herramienta utilizada por la arqueología para identificar estructuras y comprender la configuración de antiguos asentamientos, se convierte aquí en una forma de mirar el paisaje y descubrir conexiones que desde tierra no siempre resultan evidentes.
El propio montaje parte de esa idea. De acuerdo con el Museo Nacional de Antropología, Arau estructuró la exposición alrededor de una secuencia formada por una plaza, un edificio de gobierno, un templo religioso y un juego de pelota. Más que presentar la cancha como un objeto independiente, la propuesta busca entenderla dentro del espacio que la rodeaba y de la manera en que diferentes comunidades construyeron su relación con el territorio.

La palabra tlachtli, de origen náhuatl, significa “cancha”. En la exposición, sin embargo, esa cancha deja de ser únicamente un lugar donde se practicaba un juego para convertirse en una pieza dentro de un paisaje ritual. Las fotografías muestran distintas zonas arqueológicas y dejan ver cómo aquellas estructuras siguen dialogando con la naturaleza: la vegetación crece alrededor de sus muros, los campos agrícolas aparecen junto a ellas y, en algunos casos, el paisaje contemporáneo prácticamente las abraza.
Santiago Arau lleva alrededor de dos décadas trabajando con fotografía aérea y drones, y Tlachtli se siente como una continuación natural de esa forma de mirar México. Su cámara no busca únicamente registrar un sitio arqueológico, busca encontrar la imagen que aparece cuando dejamos de observar una estructura como objeto y comenzamos a verla como parte de un paisaje.

Una de las cosas más atractivas de la exposición es precisamente esa posibilidad de reconocer algo familiar dentro de algo milenario. Desde arriba, las canchas tienen una presencia que inevitablemente recuerda a nuestros propios espacios deportivos: grandes recintos delimitados, organizados alrededor de una actividad que convoca a una comunidad. La comparación con el fútbol contemporáneo aparece de forma natural y, de hecho, fue parte de las conversaciones que acompañaron la muestra en el Museo Nacional de Antropología, donde Arau habló de un recorrido de más de 3,000 años entre las antiguas canchas mesoamericanas y algunos de los escenarios actuales del fútbol.
Tlachtli. Espacios del juego sagrado propone, en última instancia, una nueva manera de mirar las zonas arqueológicas. La exposición llega ahora a la Galería Ámsterdam 34, en la colonia Condesa, donde, de acuerdo con el cartel de la muestra, se presenta durante septiembre y octubre de 2026 con entrada libre. Después de haber pasado por el Museo Nacional de Antropología, el proyecto mantiene intacta su pregunta principal: qué sucede cuando utilizamos una mirada contemporánea para volver a observar una de las tradiciones más antiguas del territorio mexicano.

Tlachtli. Espacios del juego sagrado
Santiago Arau
Galería Ámsterdam 34, colonia Condesa, CDMX
Septiembre–octubre de 2026
Entrada libre
Lunes a domingo, 9:00–18:00 h