Ahora la misión más importante es seguir con estos esfuerzos de conservación para que la población de elefantes no vuelva a bajar.
El espacio alberga una granja y numerosas parcelas que los parisinos pueden rentar para producir sus propios alimentos.
La comida callejera limeña se esconde en los barrios tradicionales; en cocinas modestas, pero siempre sorprendentes.
Los trabajos de excavación se llevan a cabo desde marzo 2019, y no fue hasta ahora que los investigadores dieron en el blanco con una estructura que desafía las creencias, entre las leyendas y la historia.
Una forma artística y melancólica de transmitir al reino vegetal la tristeza por la que está pasando la humanidad en estos momentos.
El icónico monumento parisino comienza a recibir visitantes con las debidas medidas de seguridad.