Hay algo que todos hemos hecho alguna vez al hospedarnos en un hotel: probar el jabón que está junto al lavabo, abrir una crema corporal simplemente para saber a qué huele o llevarnos una pequeña amenidad porque nos gustó demasiado. Y aunque parezcan detalles insignificantes, lo cierto es que los productos de cuidado personal pueden convertirse en una de las cosas que más recordamos de un lugar.
Pensemos en todas las veces que nos lavamos las manos durante el día. O en esos minutos que pasamos bajo la regadera antes de salir a trabajar o después de un largo día. Son actividades tan cotidianas que rara vez les prestamos atención, pero algunas marcas han encontrado la manera de transformarlas en pequeños rituales de bienestar.
No se trata únicamente de crear productos que limpien o hidraten la piel. También importa cómo huelen, qué textura tienen, de dónde vienen sus ingredientes e incluso cómo se ven sobre el lavabo. Es una forma de entender el lujo que no necesariamente tiene que ver con hacer algo wow, sino con disfrutar mucho más de las cosas que hacemos todos los días.

Una de las propuestas más recientes llega de México. Remedios del Bosque acaba de presentar Jengibre y Lima, una línea de cuidado personal que nació de una pregunta bastante sencilla: ¿qué aroma usan en la tienda?
Todo comenzó en la nueva Casa de Remedios del Bosque, en la colonia Roma de Ciudad de México. La marca había desarrollado una fragancia para acompañar la experiencia de quienes visitaban el espacio, pero el aroma comenzó a llamar tanto la atención que los clientes querían llevárselo a casa. Aquella combinación de jengibre y lima terminó convirtiéndose en una colección pensada tanto para el uso cotidiano como para el sector de la hospitalidad.
El resultado es una mezcla fresca, cítrica y ligeramente especiada que busca alejarse de los aromas florales y dulces tradicionales. La lima aporta notas vivas y luminosas, mientras que el jengibre suma profundidad y calidez. Su propuesta está relacionada con lo que la marca denomina Inteligencia Botánica, una manera de formular productos a partir de ingredientes vegetales y conocimientos de herbolaria.
Y aunque su nueva línea surgió de una experiencia muy particular, Remedios del Bosque forma parte de una conversación que otras marcas han desarrollado desde distintos lugares del mundo.

En Colombia nació Loto del Sur, una firma que ha hecho de la riqueza botánica latinoamericana su principal inspiración. Sus colecciones incluyen ingredientes como el pracaxi, el cacay, el burití y la hierbaluisa, que aparecen en cremas, aceites, jabones y otros productos corporales.
Del otro lado del mundo, Le Labo ha construido una identidad reconocible alrededor de la perfumería. Aunque muchos conocen la marca por fragancias como Santal 33, su universo también incluye jabones, cremas y lociones corporales. Una de sus líneas más interesantes es Hinoki, inspirada en los bosques de cipreses japoneses que rodean los templos budistas del Monte Koya, en Japón.
Lo interesante de estas marcas es que, aunque sus productos pueden compartir un espacio en el baño, cada una propone una experiencia diferente. Y quizá ahí está la razón por la que cada vez prestamos más atención a los productos que encontramos cuando viajamos. Un buen jabón puede hacernos recordar un hotel, una fragancia puede transportarnos a una ciudad y una crema corporal puede convertirse en ese pequeño lujo que esperamos utilizar al final del día.
