Ciudad de México vuelve a convertirse en el centro del tiempo. Del 20 al 22 de octubre, el Salón Internacional de Alta Relojería (SIAR) celebrará su vigésima edición en The St. Regis Mexico City, reuniendo durante tres días a algunas de las firmas que hoy definen el presente y el futuro de la relojería. Más que un aniversario, la ocasión sirve para mirar cómo ha cambiado la relación de México con la alta relojería: de ser un mercado de consumo a convertirse en un punto de encuentro cada vez más relevante para la industria internacional.
La edición de 2026 reunirá a 50 firmas entre grandes casas de tradición, manufacturas independientes y propuestas contemporáneas. Grandes nombres como Hublot, Tudor, Breitling o Panerai compartirán espacio con creadores como De Bethune, Armin Strom, Laurent Ferrier o Singer Reimagined.

A esta diversidad se suman seis firmas que debutan en el salón: Christiaan van der Klaauw, Kudoke, NOMOS Glashütte, Neprosolar, Pragma y Unimatic, una selección que refleja la amplitud de la relojería actual y el interés creciente por propuestas que exploran otros caminos, desde las complicaciones astronómicas hasta el diseño minimalista y la artesanía independiente.
Parte del atractivo está también en lo que ocurre alrededor de las vitrinas. El SIAR permite conocer lanzamientos internacionales, piezas especialmente creadas para México y ediciones limitadas que difícilmente se encuentran en los puntos de venta habituales. Pero, sobre todo, abre la posibilidad de conversar directamente con quienes están detrás de ellas: fundadores, maestros relojeros y directivos que viajan a la capital mexicana para compartir de primera mano las historias, decisiones y procesos que dan forma a cada pieza.

Después de dos décadas, el SIAR llega a una edición que habla tanto de relojería como de la madurez de su público. Las cifras ayudan a entenderlo: durante sus primeras 19 ediciones, el salón ha reunido a más de 170 marcas y 62,164 asistentes.
Ahora, la vigésima edición propone volver a mirar el reloj, pero hacerlo desde una perspectiva más amplia: entendiendo sus mecanismos, descubriendo a quienes los crean y reconociendo a México como uno de los escenarios donde la conversación sobre el futuro de la alta relojería ya está sucediendo.
