Mercedes-Benz en la mesa de Épico

Para Mercedes-Benz, el festival ofreció un terreno donde expresar su relación con el lujo desde otro lenguaje.

22 Oct 2026

Hay encuentros gastronómicos que permiten viajar sin salir de una ciudad. En Épico 2026, Monterrey fue el punto de reunión de cocinas que normalmente exigirían reservar una mesa en Ciudad de México, Bangkok o São Paulo. Celebrada el 2 y 3 de octubre en el Club de Polo Monterrey, en San Pedro Garza García, la segunda edición de Banorte Épico, presentado por Mercedes -Benz, reunió al talento local con referentes internacionales alrededor de una idea sencilla: poner el acto de cocinar en el centro de la experiencia. 

Para Mercedes-Benz, el festival ofreció un terreno donde expresar su relación con el lujo desde otro lenguaje. La precisión, la creatividad y el cuidado de los detalles, presentes tanto en el diseño de un coche como en la construcción de un plato, encontraron un punto de encuentro en el Bistró Mercedes-Benz. Esta zona insignia dentro de su participación reunió cocina y coctelería, con un escenario culinario que concentró algunos de los nombres más esperados del programa.

El Main Stage fue el corazón de esa propuesta. Su cartel incluyó a Pujol, el restaurante de Enrique Olvera, Gaggan, de Gaggan Anand, Evvai, con Luiz Filipe Souza y Bianca Mirabili, y KOLI, encabezado por Rodrigo Rivera-Río. Más que compartir una misma dirección durante el festival, estas cocinas ofrecieron diferentes respuestas a una pregunta que atraviesa la gastronomía actual: cómo construir algo propio a partir de la tradición, la técnica y la imaginación.

Pujol llevó una mirada contemporánea sobre los ingredientes y sabores mexicanos. Gaggan, una manera de entender la alta cocina donde la sorpresa y el espectáculo forman parte de la propuesta. Desde São Paulo, Evvai aportó el diálogo entre producto brasileño y técnicas europeas, mientras KOLI puso sobre la mesa una exploración del noreste de México.

Leída desde el concepto “Class of Its Own”, la participación de Mercedes-Benz cobra sentido por esa convivencia de identidades. Cada restaurante ha desarrollado una voz reconocible, una forma particular de trabajar y de recibir a sus comensales. La afinidad con la marca está en esa búsqueda de distinción: construir una experiencia con carácter, donde cada decisión contribuya al resultado. 

El Bistró extendió el recorrido más allá del escenario principal. La Ruta MTY–París reunió a Tarántula París, el proyecto de cocina norestense del regiomontano Emmanuel Peña en la capital francesa, y a Grand Cru Wine Restaurant. El Sweet Spot incorporó a Comando Café y Moonwalk, mientras Employees Only, de Nueva York, formó parte de la oferta de coctelería. 

La participación de Mercedes-Benz puede leerse así como una extensión de su posicionamiento hacia la hospitalidad y la cultura gastronómica. Al presentar el festival y dar nombre al Bistró, la marca se vinculó con un espacio donde la excelencia tomó formas muy distintas.

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