Madrid recupera uno de sus espacios culturales más especiales, aunque todavía habrá que esperar para recorrer las habitaciones donde Joaquín Sorolla pintaba, recibía visitas y compartía su vida familiar. Tras dos años de cierre, el Museo Sorolla ha reabierto sus puertas el 15 de octubre con un nuevo edificio de más de 2.000 metros cuadrados que amplía las posibilidades de una institución dedicada a preservar el legado de uno de los grandes maestros de la pintura española. La casa histórica, sin embargo, seguirá cerrada mientras avanzan los trabajos de rehabilitación.

Una casa convertida en museo
Nacido en Valencia en 1863, Joaquín Sorolla y Bastida desarrolló una trayectoria que lo convirtió en una de las figuras más reconocidas de la pintura española de finales del siglo XIX y principios del XX. Su obra destaca por el tratamiento de la luz, los colores luminosos y las escenas cotidianas, especialmente aquellas vinculadas con el Mediterráneo. En sus lienzos, las playas, los jardines y las figuras humanas parecen capturados en un instante, con una naturalidad que le valió el sobrenombre de el pintor de la luz.

El museo madrileño ocupa la antigua residencia que el artista compartió con su familia desde 1911. Además de conservar una importante colección de sus pinturas y dibujos, mantiene parte del ambiente original de la vivienda y los estudios donde trabajaba. Su historia está ligada también a Clotilde García del Castillo, esposa del pintor, quien donó al Estado español la casa y sus colecciones para crear un museo en su memoria. La institución abrió sus puertas en 1932, convirtiéndose en una oportunidad excepcional para acercarse tanto a su obra como a su universo personal.
Más espacio para el arte
Las obras, iniciadas en 2022, responden a la necesidad de adaptar una antigua vivienda a las exigencias de un museo contemporáneo. La intervención contempla tanto la ampliación de sus instalaciones como la rehabilitación integral del edificio histórico, con mejoras de accesibilidad, actualización de los sistemas técnicos y restauración de los jardines. El proyecto ha supuesto una inversión de más de 13 millones de euros.

Diseñado por el estudio Nieto Sobejano Arquitectos, el nuevo edificio incorpora cuatro espacios destinados a exposiciones temporales, un auditorio para 80 personas, un taller de restauración y nuevas áreas de almacenamiento y conservación. Su apertura se acompaña de Tras la casa del artista. Arquitecturas del Museo Sorolla (1905-2026), una exposición que explora la evolución de la residencia y su transformación en museo.
Por ahora, la visita se concentra en esta ampliación, situada en el número 68 de la calle Zurbano. La casa original, en el paseo del General Martínez Campos, continuará cerrada durante la siguiente fase de las obras. Cuando el conjunto vuelva a estar disponible, Madrid contará con un museo renovado que busca conservar la intimidad de la antigua residencia y, al mismo tiempo, ofrecer nuevas formas de descubrir la obra de Sorolla.
